Lo que cuentan los abuelos. Parte 1

En esta sección apelaré a la gentileza de todos los vecinos de Quines que con su valioso aporte podrán contar la Historia de Quines a partir del año 1900.
Al no tener documentos precisos puede que estos aportes sean erróneos y los nombres o apellidos no sean los correctos o no estén bien escritos.
Todo lo que expongo aquí surge a partir de encuestas y corroboro los datos con otras fuentes y personas para que sea lo mas fiel posible a nuestro pasado no tan lejano.

Medios de Transporte:

Apenas comenzado el siglo XX el medio más utilizado para transportar las grandes cargas eran los carros que viajaban generalmente hasta San Juan llevando cueros, miel, madera o ganado vacuno de arreo y en los carros se llevaban las provisiones y el forraje y agua para los animales. La ruta como se podrán imaginar era interminable. Salían de esta zona hasta Las Lagunitas y un poco más allá se unía con el camino que venía de La Rioja. Pasaban la Pampa de las Salinas por el sur, por Balde de Azcurra, El Madrin Viejo (aquí se unía la ruta que venía de Colanguí y Santa Rosa de Cantantal), Chipiscú, la Sierra de Cantantal, Las Trancas, Caucete y por fin llegaban a San Juan.

*Ver anexo al final de esta página
Los carros que había aquí eran propiedad de Don Amaranto Oviedo; Rosario "Rocha" Quiroga (3 carros); Sandalio Nicolás Barrios; de los hermanos Magnano; de una familia Fernández; de Ángel Quindimil y Emilio Campodónico.

Estos viajes tan largos merman un poco cuando desde Villa Dolores llega el ramal del tren hasta Desiderio Tello. Aquí comienza a llegar la mercadería para Quines a este destino y los carros viajaban a buscarla allí. Salían de Quines de 10 a 15 carros en caravana a buscar todo tipo de mercadería: Azúcar, nafta, querosene, sal, cemento, etc.
El destino de esa mercadería era un gran polirrubro de la localidad llamado "Casa Blanchet".

Toda la mercadería llegaba hasta aquí y de esta casa se distribuía a todos los pueblos vecinos. Esta casa no solo vendía sino que también compraba cueros, cerda, cera, miel, etc.
Una nueva ilusión y miras se progreso se abre camino cuando la gente comienza a ver varias cuadrillas rellenando terrenos y bajando bordos a pico y pala para colocar las vías del tren.

Esta fotografía se encuentra en el Archivo Histórico de la provincia de San Luis y fue rescatada por el Prof. Manuel Ybáñez.

El 12 de octubre de 1937 llega a Quines el punta rieles del ramal férreo F.C.N.G.M.B desde Milagro (La Rioja) pasando previamente por las estaciones de La Isla, San Solano, Aguayo, El Caldén y Candelaria. Aquí se rearmaba para retornar al día siguiente.

Al llegar por primera vez van a verlo todos los escolares (los alumnos) y los hacen subir a los vagones para que experimenten como era andar en tren. "Íbamos todos asustados -comenta Rubén G. Quiroga que era alumnos en ese entonces- y a propósito nos tocaban el silbato, ¡Haaaayy!, abríamos los ojos grandes"

Cuentan que el acto de inauguración fue magnífico y contó con la presencia del entonces gobernador de la provincia Dr. Ricardo Rodríguez Saa. (La Foto superior corresponde a ese acto y me fue obsequiada por Manuel Ybáñez).

La Estación fue construida con piedra labrada a mano. Tanto los albañiles, picapedreros y las piedras fueron traídas de Córdoba. Le transmitieron a Jesús "Nene" Cabáñez que estas personas se alojaban en el Hotel Magnano y muy tempranito, apenas amanecía ya estaban trabajando. Todos los días se les enviaba en un carrito, desde el hotel, el desayuno y el almuerzo hasta la obra. El encargado de llevar este carrito a destino tenía unos 11 u 12 años.

El predio contaba con corrales y bretes para encerrar y cargar animales en los vagones jaula y además había un galpón de cargas en donde se recepcionaban todo lo que llegaba.La Estación tenía una pieza para encomiendas, sala de espera para los pasajeros y la galería en donde se puede apreciar una hermosa obra de arte entre otras cosas.
Los trenes eran tirados por locomotoras a vapor que eran alimentadas por leña primero y por petróleo después para arrastrar entre 20 y 35 vagones con carga.

Los vagones iban cargados con pasajeros, encomiendas, cargas de todo tipo como abono para las viñas de Mendoza y San Juan, maderas para viñedos, hacienda (especialmente vacunos y mulares), leña y carbón entre otras cosas.
En esta foto se observa un vagón cargado con 1.500 bolsas de carbón de las cuales solo son visibles 331 bolsas.


El ramal permitió que el grueso de la producción regional pudiera transportarse con grandes ventajas a la vez que produjo un incremento poblacional por el asentamiento de familias ferroviarias. La línea FF. CC. Belgrano se levantó a fines de la década del 70 quedando como testimonio la Estación de Trenes.



Debo recomendar visitar esta página: http://www.trencordobes.com.ar/?cat=27 en donde Rodrigo Respini nos trae en un fantástico viaje desde Milagro hacia Quines mostrándonos pasajes de los 137 km. que recorría el tren con imágenes de todas las estaciones. ¡¡Fantástico!!
* Rodrigo es un ferroaficionado y su hobby es recorrer ramales ferroviarios. En 2008 estuvo una semana en San Luis y regresó a Córdoba (ciudad donde nació y reside), por Quines y viajó hasta Milagro, recorriendo el ramal, El Ferrocarril Belgrano que denomina A9.
Nos cuenta que su abuelo Aníbal Funes nació aquí en 1901.

Con la llegada del tren y la aparición de vehículos mas modernos, los camiones comienzan a tener protagonismo para traer las cargas desde los campos hasta la Estación del Ferrocarril o para llevar madera, leña, barretas, etc. a otras ciudades o localidades y como todo va de la mano aparecen las primeras Estaciones de Servicio y gomerías en el pueblo.


El primer servicio de colectivos fue el de la empresa mendocina C.I.T.A. Más tarde la misma pero dependiente del Estado Nacional se denomina Coronel Pringles y posteriormente Coop. T.A.C. (Ver: Melchor Boria en la sección Lo que cuentan los abuelos. Parte 2).

A la Rioja pasaba la empresa C.O.T.I.L

La terminal de todos los colectivos de la época era el Hotel Magnano.


ASERRADERO SANTA MARÍA:
En 1941 inicia sus actividades el Aserradero Santa María que con tantos empleados llega a convertirse el el corazón económico de la localidad.

Don Marcelo Lucero que trabajó 17 años en el aserradero cuenta en la revista "Mi Municipio" que allí trabajó muchísima gente. "Llegaron a ser 200 personas las que trabajaban al mismo tiempo, entre hombres, mujeres y niños. Recuerdo a muchos: Martín Agüero, de la Plaza Vieja, había dos Quiroga que trabajaban en las parqueteras, Juan Chirino era sereno, Edisto Bressa estuvo administrando la firma, Holmer Bressa manejaba el taller mecánico, Ernesto Irasola era jefe del taller, Ramón Leyes (que fue presidente del Club Santa María) trabajaba como capataz..."

Dentro de las anécdotas cuenta que hubo algunos accidentes: "Una vez, una persona se cayó en una máquina de carga que estaba funcionando casi permanentemente. En un resbalón el chico sufrió un corte en la pierna. Y una vuelta se reventó una caldera, se "bloqueó", pero no hubo daños personales, sino más bien materiales. Arrasó con maquinarias, garlopas y todo lo que estaba enfrente. La chimenea todavía está marcada por esa explosión. Con el cimbronazo se trizó..."

Rubén Germán Quiroga me cuenta que trabajó 12 años en el aserradero hasta el año 1959 en que se deja de trabajar por que no había flete suficiente para hacerlo.
"Trabajé en todas las máquinas pero estaba estable en la parquetera. Aquí se preparaban las tablitas en máquinas grandísimas que machimbraban la madera de algarrobo y las cortaban de 20, 30 y algunas de 40 cm., luego las pasábamos por una discoencuadradora y se precintaban los paquetes con zunchos finitos. Cada paquete era mas o menos lo que se utilizaba para dos mosaicos. Todo esto iba listo para armar los mosaicos en Buenos Aires."
"Trabajábamos aquí con mi hermano Juan Alfredo."
"También hacíamos bordalezas (cascos o barriles) para vino. Se cortaban las duelas (maderas arqueadas) en una gran circular. Luego sujetábamos estas maderas de los dos extremos en unas plantillas que tenían la forma exacta, o sea mas fina en las puntas y ancha en el centro, y las pasábamos por el tupí. Todas quedaban iguales y encastraban perfectamente. Por otra parte se hacían los fondos. Con cinco tablas de 10 cm. ya se hacía el fondo y se unía a las otras maderas haciéndoles dos agujeros por tabla y colocándoles dos clavos por madera. Se unían al fondo con totora y engrudo de harina; esto hacía que sea totalmente impermeable."
"Uno de los administradores del aserradero fue Campodónico. Era un hombre muy bueno que venía escapando de los hermanos Cantone de San Juan, unos caudillos políticos sucios que provocaban guerrillas. Tenían animales overo-negros y se adueñaban de todos los animales que había con el mismo pelo que los de su hacienda. Cualquiera que avisaba que tenía animales de ese pelaje venían y se los llevaban."

Horacio Lucero en su blog http://www.cosasquemecontarondequines.blogspot.com/ describe a la perfección la historia del aserradero.
Quise a continuación colocar lo que escribió que me pareció excelente. Este escrito está ratificado, rectificado y ampliado por el Sr. Roberto Campodónico a quién entrevisté personalmente.

ASERRADERO SANTA MARIA

EL POR QUE DEL ASERRADERO “SANTA MARIA”…ANTECEDENTES:
El 22 de junio 1940, Francia firma el alto el fuego ante las tropas alemanas.
Hitler confisca para el estado alemán, todas las empresas que podían servir para continuar con su guerra relámpago sobre el resto de Europa. Lo demás lo destruye para desbaratar la economía francesa. Con este fin y entre otras cosas, se queman todos los almacenamientos de “roble” del país, que por aquellos años era su principal productor.
El roble europeo era unas de las maderas mas finas de la época. Con el, se fabricaban “muebles de estilo”, pisos de parquet y principalmente las bordelesas y toneles que usaban las grandes destilerías del mundo.
Se comienza a buscar, una madera alternativa y se encuentra en el algarrobo de nuestra zona, algunas características similares de estabilidad, nobleza y laboreo. Además de contar con muy buena leña para calefacción y para los medios de trasporte, ya que trenes y barcos todavía eran a vapor.
La mayoría de las empresas que se radicaron en Argentina eran de capitales ingleses. Ya que este país necesitaba de las materias primas argentinas, en especial, carnes y cereales.
Gobernaba nuestro país ABELARDO CASTILLO.

EN QUINES:
En el año 1941 un empresario oriundo de la provincia de Buenos Aires, llamado ANGEL QUINDIMIL, establece un aserradero, entre lo que hoy sería la manzana ubicada entre las calles Córdoba, San Martín, Pringles y Saavedra (o sea justamente la manzana que está frente a la terminal de omnibus).
Ese mismo año la firma adquiere un predio de siete hectáreas más cerca de la línea de ferrocarril, entre las calles San Luís y Malvinas Argentinas. Este sitio era mucho más amplio y permitiría desarrollar con mayor comodidad el ambicioso proyecto industrial, que Don Ángel tenia en mente.
Al costado noroeste había grandes pozos en donde se depositaba y quemaba el aserrín. Tenían unas carretillas de madera muy pesadas en donde lo cargaban. Uno de los que llevaban esas carretillas era el hijo de Don Liborio Díaz.

La cara visible de la empresa era su gerente y administrador, Don EMILIO CAMPODÓNICO, oriundo de la provincia de San Juan, quien procede a realizar las instalaciones en el nuevo emplazamiento.
Estas instalaciones, demandaban gran esfuerzo humano, ya que los trabajos se hacían con las rudimentarias herramientas de aquella época. Sin la maquinaria pesada que vemos hoy en día.
Rápidamente, como corresponde en tiempos de guerra, se levantaron las dependencias administrativas, galpones, pozo balde, zanjas para transmisiones, las cisternas para el agua, basamentos para las calderas y maquinarias, cuerpo de baños para el personal y las casas patronales.
Paralelo a todo esto, las caravanas de carros tirados por mulas traían la madera de los campos aledaños, Ahí se encontraban los “explotes” forestales, donde los hacheros se podían contar por cientos.
Debe haber sido conmovedor e inédito, para los habitantes de aquella pequeña aldea, ver semejante despliegue laboral, solo comparable con el movimiento de gente que demandaban los emprendimientos mineros de El Zapallar, donde se extraía wólfram, chelita, berilo, mica, etc.
Las fuentes de energía del complejo, la suministraban cinco calderas. Tres eran fijas grandes y dos móviles mas chicas, (máquinas a vapor). Estas, eran de combustión a leña, donde se calentaba agua contenida en tubos metálicos hasta el nivel de evaporación. El vapor, buscado salir, hacia presión sobre un pistón que era el que, producía la energía motriz necesaria para mover la maquinaria.


ORÍGENES DE LOS DUEÑOS

Esta foto fue tomada en 1919, en ella aparece María Prado de Quindimil y sus primeros hijos: Ángel, Manuel y Aurora "Chita" Quindimil.

LOS QUINDIMIL Inmigrantes españoles dedicados a la vitivinicultura.
Ángel Quidimil, nacido en los campos de Pontevedra - Galicia - España, llegó a la Argentina acompañado por su hermano Manuel. Los trajo el Conde Jaime Colomé, importante vinicultor y bodeguero español, radicado desde hacía algunos años en nuestro país.
Al tiempo llegó María Prado, una joven oriunda del mismo pueblo con quien se casó. El nuevo matrimonio se radicó en Buenos Aires y tuvo seis hijos: Ángel, Manuel, Aurora, Sara, María Angélica y un niño fallecido muy chico.
Entre otras actividades, Don Ángel fue dueño de varias hectáreas de viñedos y de la bodega "El Parque" y gerente general de bodegas Giol (cuando se retiró los empleados lo nombran Gerente Ad Honorem). Esa bodega estaba en las calles Paraguay y Godoy Cruz frente al famoso Bar Torino, un bar y hotel de Inmigrantes.

En una nota del diario "El español", se lo señaló como el inmigrante más rico de la Argentina.
En la revolución de 1934, Francesco Campodónico, un reconocido empresario bodeguero sanjuanino, fue notificado que los seguidores de Federico Cantoni se dirigían hacia su casa para apresar a sus hijos, que habían participado en la revuelta en contra del caudillo. Es por ello que Campodónico, a instancia de una invitación de Quindimil, escondió a cinco de ellos (Adolfo, Ricardo, Osvaldo, Francisco Emilio y Humberto) en uno de los vagones de la bodega que se amarraban al tren de carga. Así escaparon hacia Buenos Aires, refugiándose en casa de don Ángel Quindimil.

Corría 1944 y el matrimonio de Francisco Emilio Campodónico y Chita Quindimil posa en el zoológico de Buenos Aires.


Quindimil y Campodónico eran grandes amigos. Se habían conocido por su actividad industrial y bodeguera. Quindimil era propietario de una importante fraccionadora de vinos marca "Buenos Aires", que se ubicaba en calle Godoy Cruz y Paraguay (allí todavía está el edificio original de la Bodega Giol), al lado de las vías del tren que llegaba con carga desde San Juan a la estación Palermo.
Así, uno de los hijos de Don Francisco: Francisco Emilio Campodónico Baldi, conoció a la entonces muy jovencita Aurora Quindimil (27-11-14), que tenía apenas dieciséis años. Se casaron al cumplir ella dieciocho y él veinticinco, en 1935. Vivieron en San Pedro - provincia de Buenos Aires (en ese lugar don Ángel Quindimil tenía un establecimiento agrícola-industrial muy grande). Con el tiempo adquieren una bodega y finca en Alto de Sierra, un lugar ubicado a unos 10 km. de la ciudad de San Juan.
Don Ángel Quindimil instala el aserrradero “Santa María” en Quines para fabricar duelas y en Buenos Aires a su vez instala la fábrica de cascos.
Le sale una propuesta de las empresas Shell y ESSO para proveerles cascos. (Nunca supo para qué).
Manda a preguntar al Administrador en Quines cuandas duelas (tablas para cascos o barriles) salen de una tonelada de madera y obtenida la respuesta, hace los contratos de acuerdo al número que le dieron.
Cuando controlan la cantidad de duelas que salen se encuentran que del número dado por el Administrador salían solo un 10% de lo que le pasó (o sea que si dijo que salen 1.000 duelas, salieron 100).
Como los contratos ya estaban hechos y el valor de la palabra y prestigio del apellido eran importantes, don Ángel le comenta de lo sucedido a su yerno Emilio y le dice: "Haceme el favor, andá y hacete cargo de eso".
Es allí cuando Emilio Campodónico y Aurora Quindimil vienen y se instalan en Quines.


Por supuesto los cascos son entregados en tiempo y forma, pero para paliar la pérdida de dinero quedan de acuerdo en hacer otra cosa que sea rentable y es así que comienzan con los pisos de parquet.

En sociedad Don Emilio y Don Ángel compran los campos San Miguel, El Porvenir, La Esperanza y Sol de Mayo e introducen hacienda. A esta altura calculan que había 1.200 obreros trabajando para la firma.
Recuerda Roberto Campodónico: “Cuando tenía animales en San Miguel hubo unos años de mucha sequía y papá mandaba cuadrillas a buscar pencas y con lanzallamas que hizo traer no se de donde, quemaban las espinitas de las pencas para que coman y consuman líquido las vacas. Después tuvo que mandarlarlas a Villa General Roca a pasto.

Don Ángel Quindimil fallece en el año 1950 en el Chalet de la Bodega El Parque.
Como sus tres hijas no entienden mucho de negocios, los representantes legales apellidados Daneri y Lavageto venden San Miguel, El Porvenir y Sol de Mayo. Después se vende el Aserradero y es así como termina sus días el gigante de Quines.
En 1954 la familia Campodónico se radica en San Juan, más que nada motivados por dar educación a los hijos.
Don Emilio siguió viniendo a Quines ya que tenía dos campos: Las Latas y Los Palques.
Doña Aurora era accionista de bodegas "El Parque" (sociedad de Ángel Quindimil, Arturo Gutiérrez y Santiago Cafarello).

Ver en Personas Destacables parte 2 la vida de Emilio Campodónico

En esta última foto aparecen Ángel Quindimil y María Prado junto a sus nietos. Arriba: Baby Grondona Quindimil, Horacio Quindimil, María Luisa Campodónico Quindimil, Miguel Ángel Grondona, Roberto Campodónico Quindimil, Emilio Ángel Campodónico. Abajo: Manuel Ángel Quindimil Matta, María Prado, Jorge Grondona Quindimil, Don Angel y María Angélica Quindimil Matta.


ASPECTO SOCIAL DE PROYECTO.
De las siete hectáreas que tenía el predio, solo la mitad la ocupaba el aserradero.
El resto estaba destinado a la parte recreativa del personal y su familia.
Se construyeron con este fin, una cancha de fútbol, una de básquet, una de tenis, un Rin y varias canchas de bochas. También tenían pensado, una pileta de natación de dimensiones olímpicas, que no se llegó a construir.
Los fines de semana, las actividades deportivas empezaban temprano. Como es de esperarse, lo mas practicado era el fútbol. Para esta disciplina, había varios equipos y de buen nivel, según se decía. Material humano no faltaba porque gran parte de los empleados eran muchachos jovencitos.
Con el tiempo comenzaron a llegar las invitaciones a participar en campeonatos fuera del establecimiento. Por este motivo y para presentar el mejor plantel, hicieron un seleccionado.
Este equipo resultó ser tan bueno que colmó de entusiasmo a sus seguidores, los que ya empezaron a pensar en algo más grande.
Uno de los más entusiastas era Don Ramón Leyes, (papá de Nene Leyes), que se puso a la cabeza de un grupo de amigos que querían organizarse de mejor manera. Las buenas actuaciones del equipo les había dado la pauta de podían medirse con cualquier equipo de la zona. Necesitaban un marco jurídico. Deciden crear un club que llevaría el nombre de CLUB ATLETICO Y DEPORTIVO SANTA MARIA.
En boxeo también había muchachos que se destacaron, Don Luis Andino, de “la otra banda”, era tan bueno que lo apodaron Joe Luís, como el famoso boxeador varias veces campeón del mundo.
Antonio Agib "el turco" Garay, papá de Mario Garay, era otro destacado.
Ambos participaron de muchas veladas boxísticas que se hacían frente de la plaza, justo en la esquina de Pringles y 25 de Mayo.

MANTENIMIENTO:
El establecimiento contaba con un taller de mantenimiento de lo más avanzado para la época. Estaba a cargo de HOLMER BRESSA, un cordobés de probada inteligencia. Conocedor como nadie del arte de fabricar herramientas y máquinas de corte.
En este lugar se hacían afilados de sierras, cuchillas de garlopas y todo tipo de repuesto para la maquinaria existente. Estas tenían movimientos muy complejos y las piezas eran de corta duración, por lo que el mantenimiento debía ser permanente.
Hay que tener en cuenta, que la fuerza motriz que proporcionaban las calderas, era llevada a las distintas máquinas por medio de “transmisiones”. Estos eran ejes metálicos que podían tener desde cincuenta centímetros a diez metros de longitud. A los que, a medida que la necesidad lo requería, se le iban anexando poleas fijas y móviles (locas). (Fijas y móviles con respecto al eje), Estas poleas eran” lisas”, por lo que funcionaban con “correas lisas”. Si el operario quería detener su maquina, accionaba una palanca y deslizaba la correa, de la polea fija a la móvil y esta se detenía.
Si se entiende el concepto, se podrá tener una dimensión de lo complicado del sistema, mas, si se tiene en cuenta que había más de cien maquinas entre grandes y chicas.
Los “movimientos” de estas maquinas eran a “fricción”. Esto quiere decir, que no existían los rulemanes. Tenían cojinetes a los que le vaciaban “metal blanco” y luego los amoldaban a los ejes. Este metal era parecido en sus características generales al plomo, pero más claro. Lo derretían en un crisol expuesto al calor de “la fragua”.
Con esto se podrá tener una idea de la importancia del equipo de mantenimiento.
Llegaron a tener puestos de relevancia como capataz Don Juan Teófilo Lucero y Don Tránsito Marcelo Lucero.
Como capataz general Don Ramón Leyes.
Como administrador Don Edisto Bressa.


ALGUNOS TRANSPORTISTAS.

La mayor parte de la materia prima se traía de los campos en carros tirados por mulas. Estos eran muchos y de varios dueños. Por citar algunos, podemos nombrar a Don Segundo Vega, cuyo carro todavía se lo puede ver, en buen estado de conservación, en el patio de su casa en el paraje de la brea.
Otro carrero era Don Manuel Funes.
El jefe de la tropa de carros era don Liborio Díaz.
Despues compran 4 camiones canadienses y otros dos camiones de marca “Internacional”. Charo Heredia (mecánico) y Monitor Farías eran dos de los conductores.
Don Juan Herrera, sanjuanino, fletaba los Internacional. Vivía en la casa de atrás.


LOS PRIMEROS OPERARIOS

Mientras estos adelantos se hacían, el aserradero funcionaba a pleno. Había trescientos obreros trabajando en dos turnos. Uno diurno y otro nocturno. Setenta, eran mujeres que se dedicaban a trabajos menores, pero no menos importantes, como la clasificación, estivación para el secado y el atado de parquet. Desde el momento que se decidían a trabajar allí, ya sabían que las tareas eran duras. También, cuando la necesidad lo requería, las podían mandar a cargar un vagón con duelas para enviar a Buenos Aires. O con parquet, para Buenos Aires o San Juan el de segunda (Todavía las casas del Barrio Residencial de San Juan tiene los pisos que se hacían en Quines).
La mayoría eran muy jóvenes, mentadas por su guapeza, entre las que podemos citar a Petrona Reinoso (mamá de Luis “palito” Díaz), Rubia Villeco, Paula Alcaraz, Clota de Abaca y tantas otras…
Los primeros cortadores de las "máquinas sin fin”, eran de la provincia de La Pampa. Entre los mejores, se contaban Don Carlos Pregno, Don Cervini y Don Mateo Alacha (Polaco)

Anécdota: Mateo Alacha era el encargado del campo Sol de Mayo. Había plantado sandías y un día va a verlo a Don Emilio y le cuenta que en el campo robaban las sandías pero que no se preocupe y continuaba: "Y agarré uno en el bordo del canal y le pegué una tompada y lo mandé culo canal".
Ellos eran los encargados de enseñar el oficio a los lugareños. Este trabajo era muy peligroso y requería mucha maestría. De el dependía el buen aprovechamiento de la madera y de su buen ojo, el destino de la misma.
Los obreros nuevos, empezaban en los “discos despuntadores”. Estas eran maquinas circulares mas pequeñas, que entre otras cosas, permitía que la persona vaya perdiendo el miedo, ya que la mayoría, nunca había participado en un trabajo industrial de estas características, donde el ruido y la permanente exposición, principalmente de las manos, era moneda corriente.

ACCIDENTES:

La mayor parte del trabajo en las "planchadas” era pesado. Había que tener buenos músculos para aguantar el trajín. El aserrín se pegaba en los cuerpos y rostros sudorosos. Había que estar muy atento para no sufrir machucones ni accidentes graves. Sin embargo sucedían…
Como prueba de ello, podemos citar el accidente que ocurrió en el primer emplazamiento del aserradero, cuando Don Juan Oviedo, ayudante de una de las” máquinas de carro”, perdió cuatro dedos, cuando en un descuido, puso su mano en la línea de corte.
Don Juan Chirino, vestido a la típica usanza de esos años, operando una” garlopa”, se dispuso a sacar, con un soplido, las virutas que ensuciaban la mesa. Agacho su cabeza sobre ella y el muñeco que contiene las cuchillas le envolvió el pañuelo al cuello de seda que tenía, golpeándole fuertemente su rostro contra dicha mesa y las cuchillas, todavía girando cerca de su cuello, tiraban cada vez mas de la prenda, asfixiándolo. Don Chirino, en estado de inconsciencia, salvó su vida por la premura con que sus compañeros de trabajo, apagaron la máquina y cortaron la tela del pañuelo que aprisionaba su garganta.
Don Francisco Macías, encargado de mantener el fuego de una de las calderas, salió ileso de milagro cuando esta reventó por que se trabó un manómetro y el hombre no se dió cuenta del exceso de presión. La puerta de la caldera le sacó un pedazo a la base de la chimenea. Cerca de ahí, funcionaba el taller carpintería, donde la mayor parte de su maquinaria, fue arrancada de cuajo y tirada varios metros fuera de sus bases. Algunos de los pedazos de metal que salieron despedidos, fueron encontrados a doscientos metros del lugar, uno de los pedazos cayó frente a la casa de don Emilio y Roberto se quemó el pie con un hierro y otro rompió las chapas del techo de un galpón del ferrocarril. Este acontecimiento, pudo haber tenido un luctuoso final. Fué a la siesta, después del almuerzo y el personal estaba a punto de entrar.
Don Teto Nievas, se cortó varios dedos de una mano cuando alimentaba una machimbradora.
Rubén Turri se cortó un dedo en un disco circular. Fue al despacho de don Emilio para avisarle y llevaba el dedo. Lo tuvo en una caja de fósforos hasta el fin de sus días.

RELOJ A VAPOR



Por último, sobre este gran emprendimiento, nos queda decir, que para aquellos que fueron protagonistas directos fue una "buena época". A muchos los animo a independizarse, a otros a dejar estas tierras buscando, en otro lado, un futuro mejor.
Muchos de los que volvían a Quines, por no decir todos, pasaban por el lugar y se emocionaban al recordar ese pasado.
Algo de lo que siempre hacían referencia, era del PITO de bronce que sonaba a cada recambio de personal. Este, estaba anexado a la caldera principal y funcionaba a vapor, se podía escuchar a muchos kilómetros a la redonda y servía de reloj a todo el pueblo, porque no muchos tenían en que mirar la hora por aquellos años.
Años después todo ese predio fue adquirido por MARCELO Y TEOFILO LUCERO... del aserradero solo quedaba la chimenea y las casas patronales.
Ambos trabajaron desde niños en el SANTA MARIA, aprendieron a la perfección el oficio.
Cuando este cerró por el 47, con maquinarias que recibieron a modo de indemnización y en compañía de sus familias, se fueron a trabajar al monte. EL CHAÑAR, BALDE DE QUINES, BALDE DE PUERTAS, QUINES nuevamente fueron algunos de sus destinos.


CHIMENEA


Símbolo de nuestro pueblo la Chimenea fue testigo de medio siglo de nuestra historia y lo sigue siendo.
Al pie de ella trabajaron cientos de personas con miles de sueños o simplemente para día a día poder mantener su familia.
Gerardo Mercedes Garro, oriundo de Pozo del Tala, trabajó un año para terminarla y el 30 de diciembre de 1943, su obra se ve culminada transformándose inmediatamente en uno de los íconos arquitectónicos de nuestro pueblo.
El Aserradero Santa María ya tenía la Chimenea lista para poner en funcionamiento las máquinas sin fin, parqueteras, discoencuadradoras, machimbradoras y máquinas para aspirar la cinta entre otros aparatos. Las maderas que mas se procesaban eran el algarrobo, tintitaco y quebracho aunque este último por ser tan resinoso en esta zona no era muy utilizado.
Poco tiempo después de su construcción sobrevive al gran terremoto de San Juan y como se relató anteriormente a la explosión de una caldera.


LA CHIMENEA.
Las calderas traían aparejado dos problemas: en primer lugar, producían mucho humo, perjudicando la salud y la visión de los operarios. En segundo lugar, producían chispas que podían ocasionar incendios por el aserrín y la madera almacenada.
Como solución a estos problemas, se pensó en construir una chimenea.
Campodónico se anoticio de un avezado albañil que por aquellos días desarrollaba su oficio en la localidad de Concarán llamado MERCEDES GARRO, al que le encargo la obra.
Garro, más conocido como Gerardo, era nacido en el paraje de Cañada Angosta, cerca de Pozo del Tala (San Luís), el 24 de septiembre de 1903. Su esposa era Doña Julia Díaz, con la que tuvo ocho hijos. Dos de los cuales nacieron en Quines: Alberto y Carlos.
Con su personal a cargo, cavó los grandes cimientos y empezó a levantarla. Era una “obra delicada”, según sus dichos. Los ladrillos estaban hechos en cuña, especialmente cocidos por los ladrilleros del lugar, para calzar el pozo balde, de setenta y seis metros de profundidad, para la chimenea y los túneles que traían el humo desde las calderas.
Luego de seis semanas, ya se erguía más de la mitad sobre el paisaje. De ahí en más, se haría por etapas. No había que levantar más de un metro por vez, luego dejar secar por varios días y recién seguir levantando. Sabia que si construía de golpe sobre material húmedo, la estructura colapsaría por su propio peso.
Don Garro, consiente que debía mantener una plomada perfecta hasta el final, ya que de eso dependía la estabilidad de su obra, seguía levantando los andamios periféricos. También tenía que tener en cuenta la escalera interior y el pararrayos. La tarea era doblemente agotadora, porque la tensión muscular y el vértigo, hacían que a cada tanto tenían que bajar para estirar las piernas.
Que satisfacción debe haber sentido cuando puso el último ladrillo. Veintisiete metros... Nadie estuvo más alto. Tal vez, mientras sus ayudantes bajaban las herramientas, se dedicó por algunos minutos a otear el paisaje desde su obra cumbre. Hacia el Este, los dos campanarios, y los grandes eucaliptos de la plaza Lafinur. Al Sur la estación de trenes, las grandes estivas de carbón, los corrales llenos de mulares esperando a ser cargados, tal vez, para Bolivia, la curva del camino a San Luís y las serranías. Al Norte, la rectitud de las vías a Candelaria y las sierras de Ulapes. Al oeste la Escuela de Las Casas Blancas y la inmensidad del bosque nativo. Por todos lados, potreros sembrados con maíz y alfalfa...
Seguramente al bajar, todos deben haber sentido el orgullo de la tarea cumplida. Con sus rostros quemados por el sol abrasador del verano. Era el 30 de diciembre de 1943.
Solo quince días después, tuvo la primera prueba de fuego. Soporto orgullosa el terremoto que desbastó la ciudad de San Juan (15/ 1/ 1944). También salió indemne del terremoto de la ciudad de Caucete (23 /11/1977). Los fuertes vientos y las grandes tormentas parecían no hacerle daño. Pero como nada de lo que construye el hombre es eterno, un rayo la partió de arriba abajo el sábado 13 de diciembre 2008, a las cuatro de la tarde.
Aun sigue en pie, esperando que le demos su real valor histórico… pero esta herida de muerte…
Con ella, caerá el recuerdo de una de las épocas más prospera, de Quines. Fue uno de los emprendimientos madereros más grandes del centro del país, marcándole la identidad forestal a la economía de nuestro pueblo.
Era intendente comisionado de Quines, un sirio libanés: Don FELIPE AQUIN

Por Héctor Horacio Lucero: Extraído de su Blog.


Mano a mano con Rubén Quiroga:
Hijo de Rosario "Rocha" Quiroga que vivió en la estancia de Julio Alen en San Miguel (en donde era la fábrica de espárragos).

¿A qué se dedicaba don Rocha?
- Mi padre trabajó con hacienda. La llevaba arreando desde esta zona o desde La Rioja a San Juan. Era un viaje tremendo por pleno campo solo con huellas para los carros que eran los que llevaban el forraje para los animales y agua ya que en muchos de los lugares no había agua. Un camino salía desde aquí y otro desde La Rioja y se unía en Las Lagunitas o cerca de la Pampa de las Salinas y seguía hasta San Juan.

¿También transportaba mercadería?
- Si, tenía tres carros de su propiedad y los usaban para traer mercadería de Tello.

¿Cuándo vinieron a vivir aquí en la Plaza Vieja?
- Cuando yo tenía 7 años se vinieron para acá.

¿Dónde estudió?
- En la escuela de la Otra Banda. La escuela Nº 120.

¿la que estaba en el Puesto Tobares?
- No, estaba allí cerca de "Nene" Gatica. Anteriormente estaba en Puesto Tobares que quedaba mas allá.

¿Recuerda cuál era el plantel docente?
- Sí, Paula de Aguilar era la directora. Vivía frente la estación de servicio del centro. Renata (esposa del Dr. Ortiz viejo); Rosa Alba Lucero (hermana de Domingo Lucero); y Rosa Martínez de Oviedo eran las maestras. Mi maestra era Rosa de Oviedo. Eramos compañeros de tercer grado con Jorge Tarazi. Me acuerdo que le sabía comer las golosinas por que le hacía la tarea cuando no la terminaba a tiempo.

¿Qué recuerda de su niñez?
- Ohhh, me acuerdo que siempre tuve interés por la música. Es algo que llevaba dentro ya. Doña "Quica" (esposa de Cruz Gil, o sea los padres de Lauro Gil) me pagaba cinco centavos por acompañarla y yo le sabía decir que no le de la plata a mi mamá, que me la de a mi por que quería comprarme una flauta. Y así lo hice. Recuerdo que la primera melodía que saqué fue la ranchera Debajo del Parral. También tocaba Desde el Alma, Adiós Pampa Mía y otras más.
También hacía guitarritas y le ponía cuerdas con elásticos finitos o de las cuerdas que cambiaba mi tío de su guitarra.
Sabía andar por los bares o lugares donde se tocaba la guitarra a escuchar. Unos Quiroga tenían un bar y Camilo Sosa (donde vivía doña Panchita al frente del balneario) tenía un almacén.

Ud. tuvo un bar ¿No es cierto?
- Si, después de trabajar en el aserradero "Santa María" puse la carpintería y también un bar al frente con una cancha de bochas al costado. Las dos cosas a la vez. Habré tenido en ese entonces 37 o 38 años.

Hablemé de la mercadería en esos tiempos.
- El azúcar era de dos clases por ejemplo. A una le decían tucumana que era la que consumimos actualmente y la otra era azúcar refinada: era en terrón sin forma y no era duro, era muy sabrosa. Cualquier bolsa pesaba 70 kg.
Los fideos venían en canastos de mas o menos un metro de alto hechos con caña y mimbre.
El jabón era en barra. Cada jabón era de unos 30 cm. de largo.
La sal de tierra se vendía por "almú" que era una medida de un tarro de 20 litros o sea unos 10 kg. de sal.
Las bebidas que nos compraban a los niños era la "chichibirri"; un refrigerio con gas que venía en botellitas de medio litro habrá sido y tenían una bolita que con el gas hacía que no se derrame. Había que apretar la bolita para que bajara por cualquiera de dos cavidades y allí salía la bebida. Los niños rompíamos las botellas para sacar la bolita que usábamos de "tinquera" para jugar a las bolitas. También había aceros, carrascales y ojitos.

¿Qué persona puede destacar en esos años?
- Mirá, me gustaría destacar a Don Celestino Gatica, esposo de doña Paulina de Gatica. Era un hombre sumamente bueno y generoso que murió de cáncer a los cuarenta y pico de años. Lo llevaron a Buenos Aires enfermo y murió allá.
Celestino tenía campos y animales. Sabía carnear uno o dos animales para darle carne a los más necesitados.

También cedió el terreno para que construyeran el estadio "Santa María"...
- Si, no se si lo donó pero es muy posible. Era una familia sumamente generosa.


MINAS

Los minerales mas explotados en nuestra zona son el Wolframio, la Schelita y el Tungsteno.
Las minas mas nombradas son la de "Los Indios", "Los Quebrachitos"
En el "Cerro de la providencia" se extraía Wolframio. Este lugar fue descubierto ya que a pocos metros de llegar a la cima una veta de cuarzo blanco y a veces marrón corría paralela a la parte superior de la falda. Los mineros tuvieron que hacer un camino y todas las mañanas subían con sus herramientas(los barrenos, el martillo, la pala, barreta, cuñas, pólvora, dinamita, el fulminante, la mecha y los fósforos), alimentos y algo dulce para amenizar tan dura tarea.
Al atardecer se seleccionaba el material y bajaban. Al llegar abajo lo molían, zarandeaban, lavaban y secaban para después pesarlo y venderlo.
Los compradores venían semanalmente a comprar el metal extraído.

Don Felix Nievas tenía una mina de berilo en El Zapallar. Su nombre era "Lucía".


BANCO DE LA PROVINCIA

La inauguración de la sucursal del Banco Provincia se realiza el 10 de octubre de 1953. Estas fotos corresponden a su inauguración.
Foto gentileza de Manuel Morán

Personal del Banco en el día inaugural. (Foto gentileza: Dante Gatica)
Momento en que se realiza el acto y el posterior traslado de la comitiva al comedor o confitería Astral en donde se hizo el almuerzo. 

Estas dos fotos fueron suministradas por Jesús Cabáñez.
Es lindo observar que la Parroquia San José en ese momento estaba con paredes y rejas al frente.

Aqui posan de izq. a der.: García; Luis Miranda, "Nené" Funes; ....; y Dolores Durán. Sentado .....

 A la derecha don Casas (cliente); don Durán en la caja y Funes al fondo.

La policía custodiando la entrada del Banco que cambió su fachada y sus cajas no hace tantos años y recién en noviembre de 2010 cambia radicalmente tanto afuera como adentro y el cajero queda a la izquierda del acceso principal.

Don Dolores Durán en la caja atendiendo a un joven cliente y atrás de él se ve a "Nene Funes".

CARACTERÍSTICAS DEL PUEBLO Y SU GENTE
Año 1956
Esta vista corresponde a la calle 25 de Mayo casi llegando a Moreno.
A la derecha está el bar de don Córdoba Mercado (Hoy salón y casa de Germán Iruela). Al fondo der. la casa de don Ortiz. (hoy panadería La Familia). A la izquierda el Hotel Magnano (hoy domicilio de Isidoro Ochoa) y al fondo izq. la casa de "Pelón" Domínguez.

Vista norte sur de la calle Pringles casi llegando a 25 de Mayo.
A la izquierda GARROFÉ. En la esquina de la derecha tenía su casa y comercio Beto Vilas (era una mercería y tenía todo tipo de mercadería ya que trabajaba mucho con el campo). En la esquina donde está actualmente el supermercado vivió Antonio "Turquito" Garay que tenía en esa época una sodería en sociedad con su hermano "Tito".
Quines estaba atravesado por un canal llamado "La Candelaria" que lo recorría de Sur a Norte. Las calles de nuestro pueblo, incluida la plaza, estaban bañadas por acequias inicialmente de tierra y luego revestidas. Cuándo las levantaron Don Antonio Gómez fue el único que se opuso a que levantaran la parte que está frente a su casa y es uno de los pocos sectores en donde se la puede ver. Con esa agua muchas familias regaban los patios y sus huertitas.
Muchas personas tenían su huerta o cuadro con plantaciones y aprovechaban el sembradío para tener colmenas. Esta práctica era muy común.
En sus inicios el agua era muy escasa y se traía en bordalesas o en tanques que colocaban en un carrito tirado por un burrito o mular.

En la foto superior el que está a la izquierda es el Sr. Benito Rodríguez transmitiendo desde la difusora municipal que se escuchaba en casi todo el pueblo (inclusive la plaza vieja) pues en los postes de la la luz había instalados parlantes en donde todos podían oír la programación.
Abajo izq. las farolas de la plaza Lafinur y a la derecha don Segura (de camisa negra) y a la derecha Don Juan Senon "Nito" Godoy.
A don "Nito" Godoy -cuenta su hijo Oscar- le decían muchas personas "Don Pollini" por que los anteriores dueños de esas propiedades que estaban frente al Club Caravana (Cine Astral) se apellidaban así y posiblemente provenían de Santa Rosa al igual que "Nito". Tenían allí un polirrubro y después papá pone la tienda -dice Oscar-.
El nombre de la tienda era CASA NITO y los slogans que utilizó fueron: "Su casa de confianza" y "Donde Ud. compra barato y bien bonito".


PLAZA SAN JOSÉ 
Y LUEGO CRISÓSTOMO LAFINUR
Un poco de historia para que Ud. lea como llega esta plaza a ser el centro de nuestra localidad:
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El pueblo viene desplazándose desde El Zapallar, el Muro y Piedra Baya –lugares estratégicamente ubicados a la vera del río- y luego por la Banda Este del río Quines.
Los terrenos se venían ocupando desde la época Virreinal sin ningún tipo de orden y se compraban terrenos con escasa presencia de papeles ya que el valor de la palabra tenía la misma fuerza que un documento escrito, pero a mediados del siglo XVII una ley dispone que aquellos que han comprado tierras a particulares deben presentar los títulos para reconocérselos oficialmente y darle posesión efectiva de esas tierras a las personas que completaran los requisitos.
El 25 de octubre de 1858 los comisionados don Mamerto Gutiérrez y don Francisco Vázquez procedieron a delinear la Villa de Quines teniendo como centro urbano al estilo colonial (plaza y edificios públicos a su alrededor) a la actual Barrio Plaza Vieja.
El 25 de septiembre de 1871 (trece años después), un grupo de vecinos se dirigió al gobierno de Juan Agustín Ortiz Estrada ofreciendo nueve cuadras de tierra plana de riego para una Villa que dista diez cuadras al poniente de la antigua Villa de Quines o sea para hacer la Villa nueva de Quines; a la vez que manifestaban que había treinta pobladores espontáneos, se disponía de 1.000 $ y tantos pesos para una capilla y suscribían este ofrecimiento Eduardo Leyes, José V. Leyes, Isidora Leyes de Montiveros, Lucas Montiveros, José Rufo Leyes, Manuel Marzoa, Javier Alaniz y Pascual Funes.
Consecuentemente se encomendó al agrimensor Gorgonio Gutiérrez delinear la villa nueva y demarcar una calle que uniera las dos poblaciones, tarea que concluyó el 5 de enero de 1872, en el transcurso de la visita de campaña realizada por el gobernador Ortiz Estrada, quien al día siguiente estableció los requisitos a que debían ajustarse la donación de los solares designó una comisión encargada de esta tarea, la que integraron Nazario Céliz, Eduardo Leyes y Javier Alaniz.
A mediados de agosto de ese mismo año el gobierno encargó al preceptor de San Francisco don Juan de Dios Escobar, que haciendo una ligera desatención personal a sus ocupaciones escolares, se trasladase a la villa de Quines e indicase a la comisión designada al efecto, la forma de hacer el plano, o padrón de propiedades, especificando la superficie del terreno de cada uno y su configuración.
Los solares tenían una superficie de un cuarto de manzana cada uno (o sea 2.500 metros cuadrados) y a la margen sur de la plaza se deja uno a mitad de cuadra para la construcción de la Iglesia.
Seguramente los trámites se vieron agilizados ya que en este año (1871) justamente se estableció el primer servicio quincenal de mensajería.
La plaza deja de tener monte nativo para poblarse de eucaliptus. Su primer nombre es San José.
Durante muchos años fue un espacio público cercado, hasta que en 1944 siendo intendente Rafael Guillermo Montiveros se hizo colocar las primeras baldosas.
Los abuelos recuerdan el pozo público de agua que estaba en el centro de la misma dotado de un motor a gas oil para la extracción de agua.
Fue don Darío Pereira el que toma la difícil y controvertida decisión de talar los eucaliptus en el año 1966 para que de a poco adquiera la actual forma.
Se levantan las baldosas y se compran mosaicos a la fábrica de Quines, propiedad del Sr. Aldo José Magnano y el encargado de colocarlos -traído a la memoria por doña Olga Ávila de Magnano- es don Ángelo Pavoni (Quién también hizo el primer altar del la Iglesia San José).

En la foto se aprecian los eucaliptus jóvenes en el año 1925 aproximadamente.
Foto tomada seguramente por José La Vía fotocopiada del Diario de San Luis. Gentileza: Miguel Ángel "Lito" Jacobo.

La plaza estaba cercada para evitar el ingreso de animales a la misma ya que la movilidad era de tracción a sangre. Se aprecia a la izquierda la línea de telégrafos que iba a Candelaria y las paredes de adobe de 80 cm. de espesor del sector norte del actual Instituto San José.


Gentileza: Marcelo de Dio
1966: Tala de eucaliptus en la plaza Lafinur. Se ve a "Pochi" Fanny Montiveros de Miranda (Hna. de "Tito" Montiveros). Los pasajes estaban demarcados con ligustrines.

Fotos de la plaza con el nuevo formato y parquización.

En la esquina de la plaza frente a Casa Flores y al Colegio estubo el Correo por mucho tiempo. Luego se traslada frente al Hotel Magnano y luego en la calle Sarmiento donde hoy es la casa de Alfredo Vicente Martín -al lado de Hérman "Nené" Amaya- (estos dos últimos lugares no por muchos años) hasta que se hace el nuevo edificio en donde actualmente está (esquina noreste de Saavedra y San Martín) que fue inaugurado el 23 /11/1987.
El que sucede en la intendencia a Darío Pereira es "Toto" Alume quien planea con Benito Rodríguez cuan será la forma y que especies arbóreas tendrá la plaza. Es así que abala a Benito para que él sea el encargado de idear la parquización. Es así que Benito se ocupa personalmente de esta tarea y traen especies de lapacho y jacarandá del norte. Si nuestra plaza tiene ese colorido y esas especies es gracias a Alume y Rodríguez.
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El Kiosco de la plaza

Lo instala el Jefe de la Estación y se lo compra a él la Sra. Rosa Godoy en el año 1967 para que lo administre y atienda su hijo Oscar Orlando “Cacho” Oviedo.
"Cacho" lo atendió dos años hasta que ingresa al Banco en el año 1969 y se hacen cargo del mismo doña Rosa y el hermano de esta, un gran personaje de Quines: Matías Godoy.
Uno de los grandes proveedores era Goris.
El cigarrillo que más se vendía era el Jockey y se comercializaban cigarrillos importados como el Philips, Camel, etc. Todos los paquetes eran de 10 cigarrillos.
Los diarios eran La Nación, Clarín y Los Andes. No había diario provincial. Revistas de todo tipo y entre las más vendidas estaban: Dartañan, Toni, Patoruzú e Isidoro Cañones.
Llegaban por el colectivo la T.A.C.. Los mandaban de San Luis la Distribuidora Puntana y a veces mandaban y otras no ya que casi todo venía de Buenos Aires en avión.
Los diarieros eran Antonio Vidal "Humberto" Gigena, Roberto del Valle Ramos y "Murcia" Caravajal.
“Cacho” recuerda que el padre Juan compraba cigarrillos por caja y eran muy fuertes. La marca era Particulares etiqueta roja.
El Kiosco estaba debajo de un pimiento y un día se cayó el árbol y por poco lo aprieta .
Como no tenía sentido seguir con el mismo se lo vende a Antonio Vidal "Humberto" Gigena como estaba. La estructura está frente a la casa de Orlando Masías.
Un día -dice "Humberto"- pase por la plaza y le digo a doña Rosa: - ¿Le compro el Kiosco?. Bueno, me respondió inmediatamente. Lo hice llevar a mi casa con el camión de la Usina. Lo levantaron con muchísimo cuidado ya que era muy frágil y lo llevaron muy despacito. Varios me lo quisieron comprar pero no soportaría un nuevo traslado.
Que adulto no recuerda el "kiosquito de don Matías", como sabían llamarle, y las veces que lo arrancó de su posición el viento generando anécdotas históricas. (Si Ud. hace doble clic en la foto superior, se ve el kiosco al fondo).
El empleado municipal que trabajaba como placero era Don Marín y cuentan que tenían un acuerdo con la madre del padre Juan para tomar alguna bebida fuerte. Don Marín la compraba y la tenía escondida en un rinconcito entre los pastos y cuando la veía iba a llevarle un trago.


PERSONAS DE NUESTRO PUEBLO, COMERCIOS Y OFICIOS.

- Don Domingo Gauna era el lechero que llegaba esté como esté el clima desde el este con un sulky preparado especialmente para su tarea.

- Como mencioné, antes uno de los grandes polirrubros fue "Casa Blanchet" de Pablo Sosa Blanchet. Este comercio en sus comienzos estuvo en la esquina noroeste de la intersección de las calles 9 de Julio y Pringles y después frente a la plaza. Casi toda la manzana completa era propiedad de este joven oriundo de Buenos Aires. La casa central estaba en San Francisco del Monte de Oro.
Después está en este lugar Garro Fernández y Cía y luego es de los socios Hipólito García; Rosales y el Fernández (el socio anterior de Garro y suegro de "Rubio" Sosa). Aquí conocemos el local como GA.RROS.FÉR.   S.R.L.
Se incorporan mas tarde otros socios que han sido empleados allí como Hugo Arce y José Pereyra.
Actualmente la esquina pertenece a la sucesión de José Rosales vendiendo una parte sobre calle Pringles a Asis y a José Baltazar González. La parte de la Veterinaria le pertenece a Hugo Arce; continúa la parte de José Pereyra y finalmente a Carlos Max García e hijos quien todavía tiene un polirrubro.

- Casi en la esquina de la plaza estaba el almacén de Rafael Montiveros (hombre prudente, sencillo, ordenado, callado, atento y cortés). El almacén tenía desde verduras hasta bicicletas.

- A pocas cuadras de la plaza hacia el norte tenía la herrería don Michel (corpulento, generoso y sonriente. De faja negra, alpargatas y camiseta. No fumaba pero masticaba tabaco). Construía rejas, carretas, arados, etc.

- El Hotel Magnano, inicialmente solo con planta baja y luego de dos pisos era hospedaje de viajantes y serranos que venían a quedarse unos días además de ser la "Terminal" de colectivos. Era atendido por los hermanos Magnano y tenía realmente de todo. Había allí uno de los tres pozos de agua del pueblo (los otros estaban en el comercio Garro Fernández y Cía y el otro en el centro de la plaza).
La propiedad era grande y tenían muchos árboles frutales en donde actualmente es el Hospital; una huerta con gran variedad de verduras; aves de corral; algunas vacas para tener leche; envasaban gaseosa y soda. Además tenían una panadería, una fábrica de hielo y una especie de barraca donde vendían pasto, maíz, etc.
Se hacían conservas y dulces al estilo de las fincas mendocinas para dar un ejemplo.
La cara más visible del Hotel era Magdalena -una hermana de carácter muy recio-. La otra hermana era Dominga que por ser enfermita nunca se la veía.
Después estaban José (el padre de Aldo José "Pepe" Magnano); Bartolo y Simón (que fue intendente de Quines).
Trabajó en el hotel Blanca Torres (casada luego con Ramón Turri).
(Ver Informe completo en "Lo que cuentan los abuelos. Parte 2" donde se habla de Aldo José "Pepe" Magnano, debajo se habla de la familia Magnano)

- Había solo algunas carnicerías en el pueblo y las banderas rojas anunciaban que estaban atendiendo. De lejos los clientes sabían si había carne al mirar si estaba la banderita por que no se carneaba muy seguido al no haber heladeras.

- Algunos de los dueños de las carnicerías eran Humberto "Negro" Gatica; Juan Esteban Arce; César Floriani; Juan Carreño; Valentín Gauna; don Tomás Quintero (humilde, de mirada dulce, generoso y comprensivo); Juan Mercedes Barrionuevo (el padre de "Nico Barrios" que tenía su carnicería en una piecita chiquita ubicada frente al hotel Magnano mas o menos donde actualmente tienen sus casas Gatica o Abel Barroso. En la esquina había un gran salón que era una "fonda" o "boliche" que atendía Requelme y en donde jugaban cartas y bebían).

- La otra carnicería estaba en la esquina de Pringles y Saavedra y era propiedad de don Delfín Leal (padre de Aldo). Ubicaremos rápidamente el lugar ya que Orlando Arce también tuvo su carnicería muchos años en este mismo lugar.

- El "Turco Fara" (pulcro y correcto) tenía tienda y pronunciaba bien casi solo dos palabras: Hermoso y barato.
Después en este lugar ubicado frente a la vieja escuela 50 estuvo la tienda La Dolores cuyo gerente era Sánchez (muy bueno y atento). Esta firma compra al frente y allí hacen el nuevo local.
Luego están en este nuevo edificio las tiendas Santa Clara e Hidalgo Solá.
Muchos recordarán que esta última firma contrataba una avioneta para tirar boletines con las ofertas del mes y los niños especialmente salían a juntarlas.

- Don Pascual Andino (casi sordo) Estaba a cargo del campanario de la Iglesia de la Plaza Vieja. Se dedicaba en invierno a la cacería de zorros. Salía por una semana y regresaba con su vehículo lleno de pieles. Conversando un día con "Lilí" Andino le comenta este que había un zorro mañoso que no caía en las trampas y don Pascual le enseñó como atraparlo y gracias a su consejo lo consiguió. Fue allí que le contaba que cuando salía a los zorros llevaba un farolito a kerosene ya que estos animalitos son muy curiosos lo iban siguiendo y así se iban entrampando.
En primavera y verano atendía los colmenares que tenía en su huerta. Otra actividad por lo que lo reconocían era el de cavar pozos. Fue el encargado de hacer el pozo en el aserradero "Santa María" muy cerca a la chimenea.

- Hacia el norte del centro vivía don Toribio Torino. Acordeonista, dueño de colmenas y naranjales. Se ganaba la vida con el fruto de estos elementos y además hacía pan casero para vender. Curaba de palabra las pestes de las plantas o infecciones en general.

- Cerca de su casa estaba don Sixto Aballay apodado "El Domador" ya que no había animal que se le resistiera. Vivía junto a su esposa Francisca. Don Sixto desapareció sin dejar rastro.

- Don Ramón Nievas, carrero, atravesaba con frecuencia las calles del pueblo con todo tipo de mercadería.

- Uno de los lugares mas admirables de nuestro pueblo era la finca de don Laguna y su esposa María. Tenían gallinas, caballos, conejos, palomas, vacas, plantas frutales, viñedos y una bodega con toneles, un colmenar, cuadros con plantas para forraje, etc. Convirtieron el campo en un vergel. Don Laguna murió el 20 de junio de 1950 y su despedida fue muy triste por que todo el pueblo lo quería y admiraba.

- Los hermanos Magallanes (Salvador era uno) vivían en "La Reina". Se dedicaban a la siembra de maíz y contrataban para las cosechas a varias personas que iban y se quedaban de lunes a sábado. Este campo limitaba con el de don Giúdice. Las aguas del río Quines llegaban hasta aquí y se estancaban en los bañados. El campo estaba destinado a criar cabras, ovejas, vacas, caballos y mulas. Como había mucho bajo proliferaban los avestruces, perdices, chuñas, jabalíes, zorros y pumas. Don Giúdice compraba cachorros de puma y los largaba en su campo. No permitía que se cazara jamás en su propiedad.

- Don Germán Rodríguez era el director de la escuela y con su hijo Eduardo "Lalo", también maestro, enseñaban a muchos jóvenes del pueblo.

- Don Faustino Galván tenía su casa frente a los Floriani. Se vestía con traje, corbata y sombrero.

- En la otra esquina estaba el almacén de los Floriani, dos hermanos que tenían venta de bebidas.

- Don Francisco Arse se dedicaba a vigilar a los hijos de los matrimonios del lugar.

- Don Juan Pablo José Liberato Gauna o mas conocido como Don José "El Changador" hacía viajes por la sierra hacia San Martín sorteando muchos peligros en el camino.

- Al frente de Rafael Montiveros en la otra esquina estaba "Casa Flores", otro gran polirrubro. Inicialmente alquilan allí y después compran frente a lo que hoy es el Instituto San José.
El gerente fue Pedro Sosa (padre de José Agustín "Rubio" Sosa) que vivió donde estaba el viejo almacén de Roberto Durelli. Trabajó en Casa Flores por un tiempo don Alfredo Giménez.

- Al lado de Casa Flores tenía su peluquería Silvestre Gatica. Muy cerquita está hoy la peluquería de Isaac Ochoa.
Don Silvestre además era muy buen guitarrista. Los que lo escucharon dicen que era muy limpio y nítido el sonido que provocaba la guitarra al ser tocada por él.
Foto izquierda: Don Silvestre frente a su peluquería.
Foto derecha: Silvestre Gatica; Pablo Chacón; Sinibaldo "Chofer" Tobar (de pantalón blanco); Teodoro Llanos y Froilán Acosta. La foto fue tomada en la galería de la casa que alquilaba Teodoro Llanos en los terrenos del actual colegio "San José"

- Otro peluquero era un señor Salazar que estaba por la calle San Martín mas al norte.

DEPORTE
Como ya se mencionó, el Club Santa María surge de los mismos trabajadores del Aserradero y la llegada del tren le dio a los deportistas empuje para movilizarse hacia distintos puntos a participar de competencias deportivas.
Esta "espectacular" fotografía es tomada en Milagro con motivo de un viaje organizado seguramente por Lauro Sosa que no aparece en la foto y como contacto ya que estaba trabajando en el Ferrocarril de Milagro, Diolo Nievas.
Recuerda "Chicho" Mercado que el estaba haciendo el Servicio Militar en San Luis y el colectivo llegó a las 10 de la mañana al Hotel Magnano e inmediatamente pasó a la Estación del Ferrocarril para tomar el tren. "Fue un viaje inolvidable y nos atendieron excelentemente bien. Estuvimos sábado, domingo y el lunes a la mañana volvimos. Llevábamos un equipo de fútbol, uno de básquet y ciclistas"

De izquierda a derecha parados: Chicho Sosa (basquetbolista de San Luis); Ramón Pedro "Tata" Zárate; Bresano (basquetbolista de San Luis); Ramón Leyes (Presidente del Club Santa María); José Nievas (arquero suplente); Oscar Domínguez (hermano de Rubén Domínguez); Pedro Manzanelli (tomando cerveza); atrás a de él ....... y más atrás Leonides Garay; al fondo tomando cerveza de costado Asterio Garay; de bigotes José Alberto "Beto" Vilas; al frente Bruno (un excelente jugador de fútbol de San Luis); de corbata Guillermo Torres; Chicho López (ciclista de San Francisco); atrás Mercado (hermano de Yolanda Mercado); de corbata Diolo Nievas y Pedro Carrizo; adelante de ellos de manos juntas Ramón Fernández.
Sentados de izquierda a derecha: José Agustín "Rubio" Sosa; atrás Chacón (del Retamo); Sixto Germán "Negro" Bustos; después de los dos que toman cerveza Lucero (de Candelaria); a su lado Justo Agüero; "Negro" Torino (arquero titular); abrazándolo Rubén "Chanchita" Domínguez; recostado abajo "Piteo" Ledesma (de Candelaria); el niño que lo llevan de contrabando y tapándolo con la bandera de Argentina para que no lo vean es Ruano; de anteojos .....; Héctor "Chicho" Mercado y por último ....

El ciclismo también tenía gran auge en la localidad y los campeonatos llegaron a tener mucho esplendor con participación de ciclistas muy reconocidos a nivel nacional.
Los mejores ciclistas de la década del 50 fueron Saúl Sosa, Bernardo Rosales, José "Nene" Catalini, Avaca, Carlos del Rosario "Chicho" López y Alberto Reilova entre otros.
Cuenta Alberto Reilova que corrió de los 12 a los 20 años. Fue cuando va al Servicio Militar que deja el ciclismo y también deja Quines. "Pero gracias al ciclismo tengo la gran satisfacción de tener amigos en Quines que siempre me recuerdan" -dice-.
"La bici me la compró mi papá en Buenos Aires"
"La carrera más importante que corrí fue la vuelta de San Luis y era una carrera realmente muy brava por que iba por el alto. Había subidas, arenales...
Eran 25 corredores en 8 equipos que partíamos de Quines a San Luis y regreso a Quines. Yo tenía 17 años y el equipo de Quines estaba conformado por Bernardo Rosales, Avaca y yo. Tuve la gran satisfacción de haber llegado, por que pensaba quedarme en Luján no más y también la alegría de que el único equipo completo en llegar a la meta fue el nuestro. Solo llegaron 9 competidores y 3 de ellos éramos nosotros. Bernardo salió 2do.; Avaca 5to. y yo 7mo."
"Me despedí del ciclismo con una victoria en Quines"


El boxeo también tenía como máximo exponente a don Antonio Agip Garay quién fue campeón Argentino de peso mediano. Peleó en el Luna Park representando a la provincia de San Luis.

ANEXO

Carros:
Cada carro tenía su tropa de mulas y la yegua marucha iba adelante con su cencerro. Normalmente el maruchito siempre era un niño. Para descansar el marucho se acostaba en el carro descargado y ataban la yegua en el cabezal del carro (hierro que forma la escuadra del carro para que no se abriera).
El carro estaba preparado para cargar hasta 4.000 kg. en cuyo caso se utilizaban seis mulas.
Cada mula o macho tenía su posición: (Normalmente se los nombraba en masculino aunque depende si es macho o hembra)
  1. El Varero iba entre las varas del carro.
  2. A su izquierda el Sillero en donde iba montado el carrero.
  3. El Cuartero iba a la derecha del Varero.
  4. El Canadero de Mano delante del Sillero. Con un cabresto o corrión largo el carrero lo manejaba para frenar la tropa o girar.
  5. El Canadero del Medio delante del Varero.
  6. El Canadero de Vuelta delante del Cuartero.
Cuando la carga no era muy pesada se usaban cinco mulas y en este caso no iba el Canadero del Medio colocando en su lugar al Canadero de Vuelta y dejando al Cuartero sin mular adelante.
La gente adinerada le ponía "chasquillas" a los mulares (adorno de zuela que llegaba hasta el piso y salía desde el pechero).

Los mulares de atrás llevan chasquillas y monturines nuevos. Los de adelante son forrados con cuero de oveja y las chasquillas están viejas. La marucha tiene un cencerro cuadrado. La técnica utilizada aquí para cargar los carros con leña se llama "remolino". De esta manera entra mas leña y mejor acomodada.
Esta foto ha sido tomada en la plaza vieja. El fotografo esta parado frente a la Iglesia Virgen del Rosario mirando hacia el sur. Donde está la camionetita es actualmente la casa de Lauro Gil.
Partes del carro:
La caja se llama Costillar del Carro. Estaba unido arriba por tres maneas para que no se abriera con la carga ya que se cargaban mucho en altura y más aun cuando la carga no era muy pesada como el carbón.
Tiradores: desde donde salen las cadenas.
Varas: de cuatro metros y medio cada una ya que salía desde el fondo del carro pasando por todo el costillar.
Muchachos: Dos palos, uno adelante y otro atrás que sostenían al carro cuando se liberaban los mulares en los descansos.
Tenían un cajoncito para guardar las cosas del mate a un costado del carro ya sea delante de la rueda, atrás o uno adelante y uno atrás.
Abajo del costillar iba colgando otro cajón de 80 cm. de largo por 50 cm. de ancho en donde llevaban la mercadería perecedera. En este lugar se mantenía a la sombra permanentemente.
Los carros pagaban patente anual cuando desde San Juan se traía uva o alguna carga. Todos los años se ponía una patente nueva y normalmente la colocaban al lado o abajo de la anterior.


Los mulares tenían certificado.
medidas: Para darnos idea de su tamaño partamos de la rueda que tenía 1,93 m. de diámetro y 13 cm de ancho que sería la huella. El largo del costillar era de 3,00 m. por 1,40 m. de ancho y 1 m. de altura (por dentro 90 cm.).
El despegue del piso era de 1,10 m.
El ancho total de adelante con cabezales era de 2,35 m.

5 comentarios:

  1. ¡¡¡Que lindo es pertenecer a este pueblo y poder tener acceso a una importante porción de historia!!! TE FELICITO MARCELO POR LO QUE HACES Y ESPERO QUE TODOS LOS HABITANTES DE NUESTRO QUERIDO QUINES COLABOREN CON EL BLOG.

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  2. Hola al pueblo de Quines me llamo Celia Maria Haro - soy de Quines nacida en Quines pero esto lo se hace pocos años soy adoptada me sacaron de Quines naci en un 25 de abril de 1967 -necesito si alguien sabe algo de mi madre o de mi padre el que dijo que era mi padre se llama Marcos Alfonzo Haro pero el no me dice la verdad mi tel es el 0261-4232847 muchas gracias...

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  3. Hola quisiera saber bien la dirección de la casa de Isidoro Ochoa. Muchas gracias. mi correo es goynela_cnv@hotmail.com

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    1. Isidoro Ochoa - 25 de Mayo y Moreno - CP. 5711

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  4. Sería bueno que entrevisten a don pocho guiñazu no sólo tiene muchas anécdotas y conocimientos sino también documentación y fotos. Saludos diana benítez

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