ANÉCDOTAS

Cuán rico es nuestro pueblo en anécdotas que son tan o más contadas que los cuentos en las reuniones de amigos y familiares.
Las que cuento aquí son sanas y suceden en base a respuestas rápidas e impensadas, furcios, comentarios "al boleo" como se dice regionalmente por que escucharon "que tronaba y no sabían para donde", vivezas, equivocos y cuántas más sin saber que el destinatario es pariente de quién se está hablando o la misma persona de la que se habla.



BRUJERÍA CON ARAÑAS
Por Mario Ibañez

Corría la década del 50 en Quines. Cerca del mediodía de una jornada de Enero, mi abuelo paterno, Gumersindo Barrios, dueño de la “Pensión Barrios”, comercio polirrubro que incluía pensión, comedor, bar y ramos generales, se apersonaba, un tanto nervioso, en la comisaría.
El motivo era una citación “de parte del comisario, quien le informará”.
¿Cuál sería el motivo?
Su conducta era irreprochable, y no tenía enemigos…
Tal vez otro Edicto, tan comunes en ese tiempo de gobiernos militares.
Tal vez algún parroquiano que estuvo en copas en su barcito provocó desmanes en la vía pública.
Tal vez don Salgado, el proveedor de fiambres y quesos, le mandaba algún mensaje a través del servicio de radiogramas de la policía.
Tal vez…

El comisario estaba en su oficina, inmutable, y del otro lado del escritorio, con una expresión harto agria en su cara, estaba Doña…
“Ben día”, fue el saludo al comisario, y luego a la señora: “¿Cómo está Doña…?.
Una mirada de odio fue la respuesta.

Totalmente desconcertado, mi abuelo miraba al comisario, esperando una explicación ante el desplante de esa mujer, quien fuera clienta por años en el rubro despensa de su negocio.

El comisario, serio, muy seriamente, le explicó:
-          “Mire don Gumersindo, hay una denuncia muy grave contra usted. Esta señora dice que usted le ha vendido una brujería en su negocio. Yo lo estimo mucho a usted, pero nada puedo hacer, pues aquí está la prueba del hecho”.
No terminaba de hablar la autoridad, cuando la señora, encarando al acusado, (mi abuelo), le gritó en la cara: “¡SI!, ¡Usted me dio esta porquería hoy, cuando fui a comprar una lata de sardinas a su negocio! ¡y miren lo que me dio:! ¡¡¡ARAÑAS!!!”, dijo, señalando una latita que reposaba en el escritorio, a prudente distancia del señor comisario.

Se asomaron los presentes con religioso temor, y atisbaron el interior de “La prueba del delito”.

Dentro del recipiente de hojalata se veía una criatura horrible, abominable. En un líquido negro y viscoso sobresalía su cuerpo gordo, con ocho brazos infernales…

Hizo falta que vecinos ilustrados explicaran, al comisario y a la doña, que lo que había en la latita no eran otra cosa que pulpitos en su tinta, que mi pariente, en un apuro, se había confundido de latita, y no había peligro de maleficio alguno.


A la distancia doy gracias a los señores Ángel Salcedo y Nito Godoy, que con sus conocimientos aclararon este caso, sacando a mi abuelo de la difícil situación en que lo había colocado el oscurantismo cultural de la época.



¿LA HAY O NO LA HAY?
Por Rubén Quiroga

Don Leane, esposo de Josefa Gatica que tenía camión para hacer fletes le dice a don Julio Tarazi:
- Don Julio ¿tiene unos 10 litros de nafta para ir a la Brea a buscar unas bigas.
- ¡Si, la hay! -responde don Julio-
- Bueno, me la va a poder fiar hasta que vuelva.
- ¡¡No le he dicho que no la hay!! - le retruca don Julio.



Frente de la casa Tarazi.
En la esquina y a la izquierda se pueden observar los surtidores de combustible. Parecían unos monolitos.




UNA MUERTE INÚTIL

El Diputado provincial del partido radical por el Departamento Ayacucho, Don Gilberto de los Ángeles Tobar García (hermano de Carolina Tobar García) era afecto a las carreras de caballos, fiestas, carnavales y todo tipo de juegos y apuestas. Un día del año 1941 en que había actividades ecuestres en la casa de Pilar Pereyra (cito en Banda Este) y en estas se cruzaban las apuestas, bebidas y juegos de taba. Al terminar y ya de camino hacia el centro de Quines, cruza unas palabras subidas de tono con el nuevo comisario del pueblo, don Carlos Eduardo Sosa Reboyras y acostumbrado don Gilberto a tener siempre la razón, amaga con sacar su revólver y el comisario atento a esto, saca rápidamente su arma reglamentaria y le propina tres disparos dejándolo tendido en el suelo sin vida.



A ESTE CUMPLEAÑOS NO ME LO PIERDO
Por Marcelo Gil

Un 24 de enero a la mañana cae el empleado de "Chichín" Barrios a casa y me dice que valla que "Chichín" quería hablar conmigo. Al ratito voy y me dice:
-Vamos al Retamo que nos invitó "Nilo" a un cumpleaños.
- Bueno, dele. Me voy a dar un baño y vamos.
- Dale, ya te paso a buscar.
Me vine a bañar y me estaba secando y ya vino a buscarme en el autito celeste que después tuvo José Sosa. Salimos, iba él, su pareja, el empleado y yo.
¡No te imaginás la tierra que entraba en ese auto y yo recién bañado! Me pasaba el dedo por la cara y era barro.
Cuando ibamos llegando a la casa de "Nilo" Gatica no se veía nadie.
- "Chichín -le digo- aquí no se ve ni un vehículo.
- No, es que el cumpleaños es a la noche, nosotros hemos venido muy temprano.
Sale Carlitos, el hijo de "Nilo" y nos saluda muy amable. ¿Cómo está don Chichín? ¿Qué lo trae por aquí? -dice-.
- Venimos a hacerle unos temitas al dueño del santo. Él nos invitó a su cumpleaños.
- Sí, si lo invitó, pero es para el 24 de febrero, falta un mes todavía.



EL GANADOR DEL CARNAVAL
 Por Marcelo Gil

Los carnavales de Quines tienen una tradición de años y la dedicación que se le daba era inusual por aquellos años.
Sucede que Berto tenía el premio ganado por que con mucho tiempo de anticipación había comenzado a juntar chapitas de bebidas, las aplastaba, le hacía dos agujeritos y con eso confeccionó un traje de carnaval. Un disfraz fantástico que le llevó mucho tiempo, paciencia y dedicación.
Nadie sabía de esto y nadie tenía por qué saberlo. Eso le daría mayor interés al carnaval.
Se inscribió como disfraz de fantasía y le dieron un número. Con ese número participaría y al terminar el carnaval no tenía por qué identificarse.
La cuestión es que llegó el día del carnaval. Berto se cambió y como no tenía en que ir salió a pie. Quería llegar justo cuando comenzaran a pasar las comparsas cosa que nadie le esté preguntando quién es ni molestándolo.
Salió caminando Berto y al poco andar con el ruido de las chapitas lo empezaron a ladrar los perros con ánimos muy enfadados. Berto retaba los perros para que vuelvan a sus casas, pero nada. Caminaba un poco más rápido y hasta hizo unos trotecitos pero lo que lograba era que los perros más se enfurecieran por que mientras más se movía más sonaban las chapitas. Llegó un momento que ni retándolos ni con nada los podía calmar y alguno se ve que lo garroneó un poco y sin tener otra escapatoria se trepó a un árbol. Seguramente pensó que ya se iban a ir pero lo tuvieron horas ahí. Cuando al fin logró bajar ya habían pasado los corsos y Berto se perdió el premio ya que seguramente iba a ser el ganador.



¿UNA RESPUESTA LÓGICA?
Por Antonio Gómez

Antonio Gómez tiene siempre la costumbre de preguntarles a jóvenes o personas mayores que ve fumando: ¿Para qué fuma?, y la mayoría no tiene respuesta lógica para devolverle.
Un día fue al taller de Nimio Paredes, más conocido como "El Paraguayo", y le hizo la pregunta al dueño.
Nimio con su acento y su paciencia característicos le dice:
-Mire Gómez, mi abuelo vivió hasta los 90 años; mi padre también pasó los 90. ¿Para qué quiero yo llegar a esa edad?



YA QUE HAY QUE PEDIR, PIDO BIEN
Por Marcelo Gil

Marcelo y su esposa venían de Arizona para hacer bautizar a su hijo mas chico. Había pasado ya tiempo del último bautismo y por una cuestión de tiempo y distancia no pudieron hacer el cursillo.
Fueron a Candelaria por el tema que aquí el padre Juan era muy estricto y para evitar cualquier inconveniente fueron hacia la vecina localidad.
Ese día había tres bautismos más. El padre Cúcaro bautizaba a niño por niño y ellos son los primeros del orden por el cual comenzó.
Llegó el momento en el que el padre pregunta:
- ¿Que piden para este niño?, esperando por respuesta de los padres "El Sacramento del Bautismo"
Marcelo no sabía muy bien que contestar pero ante el silencio que reinó en ese instante contestó muy confiado:
- ¡Salud, dinero y amor! padre.
En ese momento estalló la tribuna. Todos los concurrentes se comenzaron a reir y hasta el padre hizo una sonrisita.
¡Fué una jarana!!



PROBLEMA DE BATERÍA
Por Marcelo Gil

Había un policía que tenía uno de los pocos autos que había en Quines. En esos años poco se sabía de mecánica y por eso lo único que hacían era arrancar y salir.
Va este policía, le da arranque al auto; mudo, ni se movía el arranque. Cruzaron varios jóvenes por allí y se comedieron a empujar.
Iban de la esquina de la Usina a la esquina de la Municipalidad y volvían. Iban y volvían. Sacando la lengua todos y nada. Ni amagaba para arrancar. Cuando se acuerda.
-Uhh, disculpen muchachos, ¡Qué va a arrancar si dejé la batería en Batagglia!.



CUANDO PUEDAS, PASALO
Por José Luis Blanco

Horacio había viajado al campo con Julio Gatica y por un desperfecto mecánico, se le había quedado su vehículo.
Pasa Carlos Floriani en su camioneta celeste y paró para darles una mano. Con una linga aseguraron el vehículo y los trajo a remolque hasta Quines.
Don Carlos no venía nada despacio y era tanto el tierral que levantaba la camioneta que los de atrás venían ciegos y escupiendo tierra. Se envolvía la tierra y entraba a raudales en la camioneta de Horacio y Julio no tiene mejor idea que decirle:
¡Apenas veas un lugarcito pasalo!!



"LA BARRA DE LA TERMINAL"
Por Marcelo Gil

Este era un grupo de muchachos que se juntaban en ese lugar a guitarrear, contar cuentos y pasar buenos momentos entre amigos mientras, de paso tomaban algunos refrescos y algo más.
"Esperabamos a todos los colectivos" dice Marcelo.
Entre los integrantes de la Barra de la Terminal estaba nada menos que "Berto".
Una noche Berto estaba muy mal y en lugar de cantar: "Amor de mis amores, reina mía que me hiciste que no puedo controlar mi..."
Cantaba: "Amor de mis amores reinamora que me hiciste..."



FOTO CARNET
Relato de Lito Jacobo

Pablo Yoldi fue el primer fotógrafo que hubo en Quines. Estuvo en la esquina de Analía Tarazi y por allí cruzaba un canal de donde sacaba agua para revelar las fotos.
Su mamá le dice en una oportunidad a “Lito” Jacobo que tiene que ir a Don Pablo Yoldi para que le saque una fotografía de medio cuerpo para el carnet. Vos decile así: “De medio cuerpo” –le recalcaba-
Don Pablo era un hombre muy serio y hasta daba un poquito de miedo recuerda "Lito" y su hermano “Pichón” que había escuchado la conversación le dice cuando están solos: - ¿Sabés que te va a hacer don Pablo? Va a cavar un pozo, te va a enterrar hasta la mitad y después que te saque la foto te va a dejar ahí enterrado. ¡Acordate!.
Al otro día le pregunta la madre: -¿Y, fuiste a sacarte la foto?
- ¡No mamá yo no quiero ir a sacarme la foto! Entresollozando.
- Pero ¿por qué? – le pregunta la madre-
- Por que don Pablo me va a enterrar y me va a sacar la foto y me va a dejar enterrado.
- ¿Quién te dijo eso?
- ¡Pichón!
Para qué, le pegó una salsa a Pichón y lo tuvo que acompañar a “Lito” la cuadra que lo separaba desde su casa para que se saque la foto.



QUIÉN GANARÁ ESTA PARTIDA
Relato de Lito Jacobo

Cuando el Club Unión Quinense organizó Campeonatos de Ajedrés por iniciativa de Benito Rodríguez sucedió algo anecdótico. Fue en una final en el año 1976 entre “Coco” Arse y “Lito” Jacobo.
El primero ya había sacado suficiente puntaje para ganar el campeonato y aunque "Lito" ganara la partida no podía alcanzarlo, o sea que "Coco" ya sabía que iba a ser el campeón de ese torneo y para colmo venía invicto (no había perdido ningúna partida).
Los campeonatos se hacían en varios días y cuando "Coco" lo encuentra en la calle a "Lito" le dice: Amigo, cuando estemos jugando... –y le hace gesticulación dando a entender que lo deje que ganara.
- ¡¡Noooo!!, dice Lito, seremos muy amigos, pero cuando sea la hora de jugar “Yo no tengo amigos”.
La cuestión es que en el pueblo también se había instalado la posibilidad de que "Lito" se iba a dejar ganar.
Llegó el momento de jugar y Lito “lo hace bolsa”, "robó el partido" y cuando se saludan al terminar como todo unos caballeros, Coco con los labios entrecerrados le decía todo tipo de insultos por haberle ganado.
- ¡Te voy a agarrar en la salida! ¡te voy a hacer miércole, ya vas a ver!
Lito había salvado su honor y lo miraba con una mirada cómplice y una sonrisa.




¡Y! ¿LLEGÓ LA PLATA?

Pocho Nievas trabajó muchos años en el Datilero.
Como era un establecimiento gubernamental a los sueldos los mandaban de allá y en muchas ocasiones la plata no llegaba a término. Los empleados iban a cobrar o a preguntar enojados que pasaba con la plata y los atendía Pocho.
- ¡¿Y llegó la plata?! – lo increpaban-
Y “Pocho” con su tranquilidad los atendía.
- Buenas, como le va, sientesé, ¿quiere tomar algo?
La cuestión es que todos salían tranquilitos y contentos aunque sin cobrar.

Traía damascos del Datilero y cuando llegaba decía: - Vecino, mande los chicos para darle unos damascos. Y le daba dos damascos a cada uno.



¡VOY A TENER QUE LLEGAR MAÑANA!

“Nene” Funes estaba como gerente en el Banco de Arizona y viajaba a Quines permanentemente. Tenía una renoleta y en ella recorría los 500 km que separan las dos localidades por caminos de tierra. Era un viaje larguísimo e interminable. Le gustaba traer jugadores de Buena Esperanza para que participaran de los campeonatos de Baby fútbol que organizaba el Club Unión Quinense y también traía algunos quirquinchos que abundaban por el sur sanluiseño.
Cuenta “Cacho” Oviendo que una vez venía de viaje en su renoleta y ya de noche no daba más de sueño y por más esfuerzo que hiciera para seguir, no podía. Se tiró a la orilla sin saber muy bien donde estaba y se durmió para continuar el viaje a la mañana siguiente. Ya de sol alto se despertó, miró el paisaje y estaba en el bordo de la Josefina. Le faltaban unos cuantos metros para llegar a Quines.

*El bordo de la Sra. Josefina Morán le decían a la subida que hay a la altura de “Polo” Gatica. Al margen sur de la ruta esta Sra. tenía su casa alabada por la cantidad de frutales que había.

1 comentario:

  1. te felicito por tu trabajo...es hermoso saber tanta historia de mi pueblo...necesito saber si tenes sobre la escuela de danzas la calandria de la sra yeye. me interesa mucho. gracias

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