HÉROE DE MALVINAS - DOMINGO TORINO

 Domingo Antonio Torino

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Domingo "Mingo" Torino al igual que el Dr. Mario Gatica también participó en la Operación Rosario que culminara el 2 de abril con la recuperación de nuestras Islas Malvinas.
Su grado era el de Cabo Segundo y el destino: Batallón de Vehículos Anfibios Nº 1.

Nació en Quines el día 20 de noviembre de 1958. Su papá Domingo Torino trabajó en una finca y cuando nuestro Domingo tiene unos cinco años de edad se van a vivir a San Miguel. Su casa paterna está justamente en el sector sureste del paraje. 
Su mamá era Erminia Gatica. El matrimonio tuvo cuatro hijos varones: el mayor es Carlos Daher; luego los mellizos Raúl Antonio y Domingo Antonio   y por último Roberto Gerónimo. "Mingo" debía estar un año bajo bandera ya que le tocó hacer el servicio militar obligatorio o como combinado se dice "la colimba". Se inscribió en la Escuela de Suboficiales de IM (Infantería de Marina) y en 1982 estaba de pase en el Batallón de Vehículos Anfibios desde hacía dos años.  Se encontraron en el Buque de Desembarco de Tanques (BDT) ARA "Cabo San Antonio" (ex buque de la marina de Estados Unidos) haciendo un ejercicio en Puerto Madryn y al regreso les dicen que posiblemente lleguen tropas Inglesas a Malvinas.  Fueron a continente para aprovisionarse y buscar munición de guerra ya que solo tenían de fogueo. Se arreglaron los Vehículos Anfibios y les dieron dos días para descansar y acomodarse. Zarpan de Puerto Belgrano y Domingo tiene a su carga el VAO (Vehículo Anfibio a Oruga) Nº 13. El 1 de abril a las 18:30 el Comandante de la Fuerza de Desembarco, Contralmirante IM Carlos A. Büsser lee la Arenga (la misión) dejando en claro el objetivo y los pasos a seguir. La OPERACIÓN ROSARIO era inminente. Junto a Domingo, conductor del VAO nº 13, van el Suboficial Segundo Abregú - Apuntador (está ubicado en la torreta más alta de las tres que tiene el vehículo y tiene a su disposición la ametralladora antiaérea 12,7 mm.); Alfredo Vera - Ayudante y personal del Batallón Nº 1. A las 6:20 el Capitán Hugo Santillán ordena la condición Zulú, es decir, cerrar las tapas y escotillas de los 21 VAO para el movimiento de buque a costa.  Los vehículos se disponen ya las 6:26, luego de la apertura de la gigantesca compuerta de la proa del buque, se lanzaron al agua los cuatro vehículos de la vanguardia a la orden del Capitán Santillán en procura de la Playa Yorke (Playa Roja). La "ola 1" lleva formación en rombo y detrás de los demás quedando la formación de desembarco de esta manera:

X 05
X 07 X 19
X 10
X 15 X 08
X 03 X 04
X 09                             X 11
X 16                             X 13
X 18 X 02
X 01 X 06
X 14 XC
X 12
X VAR 15 X RI

Los VAO 16, 13, 18, 02 y 01 estaban a cargo del Suboficial Segundo IM Luis Sangiovanni. El VAR 15 es de Sanidad y el VAOR (RI) de Recuperación y mantenimiento. Al salir, de acuerdo al oleaje, algunos se sumergen más que otros, luego salen a flote y emprenden el recorrido siguiendo al de adelante. Los conductores -dice Domingo- teníamos un casco con auriculares y seguíamos las instrucciones. El nombre clave de cada uno era el número de vehículo (13 en mi caso). Los VAO se impulsan en el agua, propulsados ​​por hidrojets y al cabo de unos cinco minutos se sintieron unos golpes en el fondo indicando que arribaban a la playa y que las orugas se habían encontrado con piso donde aferrarse. El conductor en ese momento selecciona marcha terrestre (tracción a orugas) a la vez se seguir impulsado por los hidrojets. El VAO galopa en el fondo hasta que se afirma y sale a unos 15 km/h. El terreno en subida y pedregoso hace bambolear al vehículo hasta que se nivela el mismo se nivela. Se dirigen al aeropuerto que se encuentra con todo tipo de obstáculos: Camiones, tractores, maderas, escombros. Deben despejarlo para permitir el aterrizaje de los Hércules C 130 que traerían los efectivos del Ejército Argentino. Desde allí van a Puerto Stanley en formación de cadena. Solo un puente de madera sobre un arroyo nos obliga a romper esa formación y cruzarlo en columna. Desde las primeras casas reciben disparos de munición trazadora. También disparaban con un lanzacohetes de 84 mm. Carl Gustav granadas antitanques y una de fósforo blanco. El VAO 07 del Suboficial Quiroga recibió 97 impactos. Al avanzar disparando suspendieron su acción y se replegaron al centro de la ciudad.  Una vez que llegamos a la entrada de Puerto Stanley nuestra tarea como vanguardia había finalizado transformándonos en Equipo de Conexión. En forma de cuña avanzamos a campo traviesa para unirnos a los Comandos Anfibios.  Al llegar todo estaba controlado -relata Domingo-. Nos quedamos en distintos sectores ya la tarde caminábamos por la ciudad.

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El día jueves 6 de noviembre de 2014 una delegación de veinte veteranos puntanos viajó a Malvinas en un reconocimiento histórico realizado por el gobierno de la provincia de San Luis, gestión Poggi. 
Llegaron a Malvinas el 8 de noviembre y entre ellos viajaba, además de Domingo, nuestro querido José Ojeda.
La experiencia comenzó el día jueves a las 14 hs. en la Plaza Cívica de Terrazas del Portezuelo con el Homenaje del Pueblo Puntano a los Veteranos de Malvinas. Allí Domingo llevó a Quines al extremo austral de nuestra Patria.
Al viaje llevó el escudo y la bandera de Quines (El primero realizado por el artesano local Duilio Gatica) y de parte del ejecutivo municipal, recibió de obsequio un par de borcegos y una campera para bajas temperaturas, elementos que le fueron muy útiles para la visita.

El martes 4 de noviembre de 2014 Agencia de Noticias San Luis publicó la siguiente nota:

Homenaje a 32 abriles

DE SAN MIGUEL A MALVINAS

A los 22 años, el puntano Domingo Torino se dirigió a un anfibio el 2 de abril en Puerto Argentino. Con el viaje a las islas que inicia este jueves, evocará aquel momento y dice que regresará con una mochila más liviana.
Domingo Torino (55) nació en San Miguel, un paraje próximo a Quines. A los 22 años fue cabo segundo en infantería de marina y condujo un anfibio por Malvinas apenas comenzó la guerra. “Nosotros llevábamos los vehículos que transportaban tropas desde el buque a la costa”, explica. El desembarco a las 6 AM, según relata comenzó en Puerto Argentino. "Al primer lugar que fuimos es al aeropuerto, que estaba con vehículos sobre la pista donde no se podía aterrizar. Entonces un grupo quedó ahí en la trinchera para tomar el aeropuerto. Otros seguimos hacia el pueblo, donde nos estaban esperando con ametralladoras. Uno de los vehículos nuestros recibió 97 impactos de bala", recuerda. En total, la columna era de 22 rodados. El trayecto había iniciado con los buzos tácticos, ya la mitad, Torino se cruzó con el capitán de fragata, Pedro Edgardo Giachino, quien recibió postmortem la Cruz al Heroico Valor en Combate, máxima distinción militar en Argentina.
“Seguimos ahí y repelimos el ataque ese desplegando tropas en el lugar, y disparando, hasta que los ingleses se volvieron para atrás”, revive.
Después de aquella operación, el joven sanluiseño regresó a Río Grande, Tierra del Fuego, para custodiar el aeropuerto. Hizo amigos sí, los apuntadores, afirma.
Torino dejó el ejército a fines del 82´. Ni desde Malvinas, ni en el continente pudo escribirle a su madre, Elvecia Gatica que estaba afligida en San Luis. Al regreso, cuando abrió la puerta: “Ella lloraba, y yo le decía estoy bien, estoy bien, mira tocame, tocame”.
El nuevo retorno que inicia este jueves a las 14:00 desde Terrazas del Portezuelo para el ex combatiente significa: "Malvinas es una mochila que lleva hace años uno, y veo que esa mochila se va a volver a abrir de nuevo. Esperamos que en esa mochila que vamos a traer de allá carguemos cosas más livianas, las mejores, y dejemos lo más pesado que hemos traído durante 32 años".
Parte de esa carga, confiesa por teléfono desde su hogar con pájaros de fondo, era el odio, la venganza.
20 veteranos de guerra de la provincia volverán a las Islas Malvinas. Es el primero de cinco contingentes de ex combatientes que viajarán. San Luis es el primer estado en realizar este reconocimiento.
"Uno está pensando permanentemente. Todo es Malvinas para un veterano. Si vas a comer, vas a desayunar, vas a dormir, siempre hay algo que te trae un recuerdo. Un olor, un viento, una lluvia, todo", revela. Y cuando aprieta el pasado indica: “Trato de salir y no involucrar a nadie. Salgo a caminar.
En la actualidad, Domingo Torino es chofer del colectivo para la escuela técnica 32 de su pueblo. "La familia me apoya en todo. Fueron los primeros en armarme las valijas", comparte.
En su whatsapp, el ex combatiente escribió: “El hombre ama a Dios y al soldado en peligro… y cuando el peligro ha pasado el soldado y Dios son olvidados”. ¿Cambiará la frase al regresar de Malvinas este 16 de noviembre?



Vídeos de reportaje realizado a Domingo Torino por Agencia de Noticias San Luis.

Con salvavidas está domingo sobre uno de los 21 vehículos anfibios que ingresaron a Malvinas trasladando las tropas desde el buque hasta la costa. A la izquierda Albornoz.

VAO que dirigió Domingo Antonio Torino. Aquí en Puerto Madryn antes de ir a Malvinas.
El más claro de la izquierda es el BDT ARA "San Antonio".




 
 Aquí se pueden observar los Vehículos Anfibios a Rueda (VAR) en la cubierta del Buque. Los Vehículos a oruga están en la Bodega listos para salir. Luego los VAR descienden y pueden salir.



En el año 2026 entrevistan de El Chorrillero a Domingo. Aquí la nota:

https://elchorrillero.com/nota/2026/04/02/612957-domingo-antonio-torino-el-heroe-de-malvinas-de-un-paraje-de-san-luis-que-estuvo-entre-los-primeros-soldados-en-combatir-en-la-isla/amp/

Domingo Antonio Torino, el héroe de Malvinas de un paraje de San Luis que estuvo entre los primeros soldados en combatir en la isla

Oriundo de San Miguel, ubicado entre Quines y Candelaria, fue conductor de uno de los vehículos anfibios que desembarcó en el archipiélago y que formó parte del operativo por el que tomaron control del aeropuerto. Recuerda con orgullo su participación pero cree en una solución diplomática para recuperar el territorio usurpado por Gran Bretaña. “En la guerra todos pierden”, aseguró.

Actualizada: 02/04/2026 09:53

Por Leonardo Kram

Entre el paraje San Miguel, ubicado entre Candelaria y Quines y las Islas Malvinas hay más de 2.200 kilómetros de distancia en línea recta. Domingo Antonio Torino, de 67 años, recorrió esa distancia dos veces. Una primera vez el 2 de abril de 1982, como parte del Batallón de Vehículos Anfibios N°1, que tomó control del aeropuerto en el inicio del conflicto bélico. La segunda el 8 de noviembre de 2014, en un viaje con otros 19 ex combatientes en el que volvió al lugar donde perdieron a compatriotas.
Esa distancia desaparece cuando recuerda, a veces con detalles precisos,su participación en la Guerra de Malvinas. Un conflicto por un territorio que para él sin dudas es argentino y cree en una solución diplomática y pacífica para recuperarlo. “En las guerras nadie gana, todos pierden, porque se pierden vidas, se destruyen familias, se destruyen un montón de cosas”, aseguró a El Chorrillero.

Torino contó su historia a través de una videollamada desde el paraje. Allí, trabajó más de 40 años en la Escuela Técnica N°32 “Juan Pascual Pringles”, en el último tiempo como conductor del colectivo que llevaba a los alumnos al centro educativo. Admitió que fue bien recibido tras el conflicto por su familia, aunque por años, ser veterano era algo que se mantenía oculto.

“Por supuesto que a veces no te lo dicen pero vos te das cuenta que por ejemplo, ibas a un lugar donde todos te miraban y no sabías por qué pero era por las cosas que habían pasado esos años. Yo fui bien recibido y pude salir adelante con mucha fe, con el apoyo que tuve en ese momento”, recordó.

“Hace pocos años que se empezó a hablar de Malvinas y los veteranos pudimos empezar a contar cosas, juntarnos, salir adelante y poder enfrentar la vida un poco más real con los problemas que acarreó la guerra. Tenemos muchos veteranos que se han quitado la vida después del conflicto, que son quizás más que los que murieron en ese momento”, agregó.
La vida “un poco más real” es una expresión que toma mayor sentido cuando Torino recuerda las 48 horas que vivió en el archipiélago, los primeros dos días del conflicto. Como en una película bélica, enfrentaron el fuego británico por el control del aeropuerto. Él tenía apenas 22 años y era cabo segundo. Desde 1980 formaba parte del Batallón de Vehículos Anfibios, tras formarse en la Escuela de Suboficiales de la Infantería de Marina.

 


Desde hace varios meses, llevaban a cabo ejercicios militares en distintos puntos del sur argentino. Luego de prácticas en Puerto Madryn, sin previo aviso les dieron la orden, apenas seis horas antes de la medianoche del 2 de abril. “Nos dijeron que había llegado el momento de recuperar Malvinas. Nosotros no sabíamos nada, simplemente estábamos haciendo nuestro adiestramiento común y corriente, que se hacía todos los años”, aseguró.
Su batallón formó parte de la Operación Rosario. Las horas previas al desembarco fueron sumamente arduas. Prepararon los vehículos en tiempo récord, al igual que las armas, provisiones y municiones.
Él quedó a cargo del Vehículo Anfibio a Oruga (VAO) N°13 como conductor. Lo acompañaron en la tripulación, como “apuntador”, de la defensa del vehículo con una ametralladora calibre 12,7 mm, el suboficial Segundo Abregú y el ayudante Alfredo Vera, además de las tropas que transportaban a bordo. Los VAO, únicos en ese entonces en Sudamérica, tenían como principal objetivo trasladar a los soldados a las playas para tomar los territorios
Un total de 21 anfibios partieron desde Puerto Argentino a bordo del buque de desembarco de tanques A.R.A Cabo San Antonio, lidiando con el tempestuoso Mar Argentino. “Fue una navegación bastante complicada, el mar estaba muy picado y casi perdimos unos vehículos que llevábamos en la parte de arriba del buque”, detalló.
Al ex combatiente algunas cosas se le olvidaron. No recuerda la temperatura que había aquel día, ni tampoco cómo reaccionaron sus compañeros cuando les dijeron que iban a Malvinas. “Lo tomamos como un compromiso que teníamos y para el que debíamos estar preparados para hacer las cosas bien”, remarcó.
Si recuerda la hora en la que llegaron a tierra. Y es que un superior, a través de comunicaciones radiales les indicó que pusieran sus relojes a la misma hora: 6 am. “Llevamos soldados de la Marina y el Ejército”, precisó. Más de 20 minutos después arribaron a Playa Roja o Yorke, como la llaman los invasores.
La tarea era tomar control del aeropuerto, para que luego la Fuerza Aérea Argentina pudiera llevar adelante sus operaciones. El anfibio que iba delante del que manejaba recibió 97 impactos de bala. Pero el ataque de las fuerzas argentinas fue repentino y multitudinario y en pocas horas, el área ya había quedado bajo control del país.
Su división estuvo 48 horas. “Nuestro objetivo era tomar el lugar y entregarlo. Nosotros teníamos que recuperar las islas y después se hacía cargo el Ejército, la fuerza más antigua”, explicó. Fueron enviados a Río Grande, en la base área que el país desplegó allí para enfrentarse a las fuerzas británicas.
Ese año, Torino concluyó sus tareas para las fuerzas armadas. Pero con el pasar de los años, quiso mantener viva la memoria de lo ocurrido y comenzó a hacer vigilias en su casa previo a la fecha. En principio fue solo su familia. Luego se sumaron veteranos y vecinos.
Hoy la velada en su hogar para esperar el 2 de Abril cuenta con la participación de visitantes de La Rioja y hasta se realizan espectáculos artísticos.
“Los primeros años, nadie te preguntaba nada, nadie sabía nada. Inclusive nosotros tampoco, lo ocultábamos, no hablábamos del tema y habíamos pasado desapercibidos”, admitió.
Con el paso del tiempo, ese estigma invisible de haber combatido y perdido, en medio de la última dictadura militar, se comenzó a disipar y una mezcla de orgullo, defensa de la soberanía y búsqueda de una solución pacífica empezó a nacer en él. Un hecho vital fue cuando en noviembre de 2014 visitó por segunda vez las islas.
“Fue muy importante para nosotros, creo que fue algo muy sanador que pudiéramos haber vuelto y recorrer los lugares donde estuvimos”, remarcó. Una imagen que no olvida nunca muestra el paso del tiempo.
En una foto del Diario Crónica en 1982, se lo ve junto a otros compañeros en uniforme frente a un negocio en John Street. Otra tomada en 2014, lo muestra con ropa “de civil”, canas y postura recta.
“Malvinas nos corresponde por derecho, por historia, por un montón de razones. Lo que sí sería bueno es recuperarla, pero no con una guerra, sino en forma diplomática, de paz, para que no haya más muertos y que se llegue a un acuerdo. Como personas ya adultas y para que no haya más dolor para los argentinos y para ninguna otra fuerza”, resumió.


MALVINAS, EL LEGADO
🇦🇷 En abril de 2026 se dio a conocer el libro y la página ‘Malvinas, El Legado’, una obra que recupera las historias de quienes vivieron la guerra

Cada relato contribuye a mantener viva la memoria colectiva y a reconocer el valor de quienes defendieron la patria, dentro y fuera del campo de batalla.

En la página https://malvinas.sanluis.gov.ar/ se puede acceder a las entrevistas que se les realizaron a los excombatientes que constan de un video y el relato de los mismos.


https://malvinas.sanluis.gov.ar/Veteranos/Detalle/467



Entrevista realizada a Domingo Torino

Cuando Domingo Antonio Torino cuenta su historia recuerda con cariño al Quines de los años 70. En ese entonces vivía con sus padres y tres hermanos en las afueras de la localidad. "Era zona de campo: no había radio, no había televisor, no había teléfono, no había luz. El progreso vino después". Acostumbrado a las tareas rurales, en 1977, con 18 años, el chofer de un colectivo que recorría pueblos del norte provincial lo convenció de inscribirse en la Armada Argentina para cumplir con el servicio militar obligatorio, y así se encaminó a participar de un hecho histórico: ver flamear la Bandera Argentina en las Islas Malvinas después de 149 años. En 1977, con 18 años, cumplió con los exámenes médicos y teóricos en San Luis y luego comenzó a formarse en la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM) ubicada en Punta Mogotes, en la zona de Mar del Plata. "Fue una sorpresa, era la primera vez que veía el mar, una ciudad, todo fue sorpresa. Pero bueno, tenía que adaptarme y permanecer. La formación que me tocó dura tres años y es muy estricta, muy severo el entrenamiento y las capacitaciones. Por suerte era una persona que estaba acostumbrada al campo, al trabajo rural, y me adapté al sistema rígido que había", recuerda. Como tanto otros infantes que estaban lejos de su hogar, el compañerismo y la camaradería fueron pilares para adaptarse a esa nueva vida, y tras concluir su formación, fue destinado a la Base Naval de Infantería de Marina 'Baterías' (BIMB) en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, donde se especializó como conductor de vehículos anfibios. Para 1982, el veterano tenía el grado de cabo segundo y sus días transcurrían en prácticas y formación. "Era el segundo año en ese lugar y ya tenía bastante conocimiento de los vehículos. Cómo manejarlos, desembarcar. Hacíamos prácticas de desembarco en zonas parecidas a las costas de Malvinas. Habíamos estado practicando en Punta Alta, Puerto Madryn y diferentes partes". Justamente, tras una de esas prácticas en el sur del país sus superiores les ordenaron volver al batallón y preparar con insumos y equipamiento a 22 vehículos anfibios, sin saber para qué. "No nos dijeron nada, solo que teníamos que zarpar en dos días. Volvimos, cargamos munición, preparamos los vehículos con combustible y todo y zarpamos de nuevo en el buque 'Cabo San Antonio'. Una vez en viaje, ya embarcados, nos dan la orden de que teníamos que tomar Malvinas, recuperar las Malvinas". El 2 de abril de 1982, Torino y sus compañeros se levantaron a las 4 de la mañana. Desayunaron un mate cocido con un sánguche de mortadela y, dos horas más tarde, las compuertas delanteras del buque se abrieron para que los vehículos se adentraran en el mar. "Estando todos desembarcados nos dieron la orden, porque estábamos comunicados a través del casco, de poner todos los relojes a la misma hora". Luego, los vehículos formaron un círculo en el agua y, cuando estuvieron todos listos, enfilaron hacia una costa cercana a Puerto Argentino, la zona más poblada de la Isla y donde se encontraba la gobernación. El recibimiento fue cruento: la pista de aterrizaje estaba obstruida con tractores y camiones y las fuerzas ocupantes descargaron sobre ellos una ráfaga de balas, tanto así que uno de los vehículos recibió 97 impactos. Al introducirse en el edificio gubernamental, Argentina tuvo su primera baja, la del capitán de Fragata Pedro Edgardo Giachino. Cuando todo estuvo bajo control, Torino y sus compañeros fueron testigos de un hecho histórico: vieron izar la Bandera Argentina en el mástil de las Islas tras 149 años de ocupación extranjera. "Sentía mucho orgullo de haber participado y ser parte de lo que se había hecho, de recuperar Malvinas. Me acuerdo realmente que se abanderó todo, por todos lados había Banderas Argentinas", cuenta. "El objetivo de la Infantería Marina es tomar el nuevo objetivo y entregarlo. Nosotros lo entregamos al Ejército, que es la Fuerza más antigua. Estuvimos dos días en Malvinas y volvimos a puerto (en el continente). A la mitad nos designaron a Río Grande, donde está el aeropuerto, para custodiar a los aviones que despegarían de allí para ejecutar misiones en las Islas". "Estábamos en permanente en actividad, permanentemente en alerta", recuerda. Tras el cese del conflicto, el veterano regresó a la base de Punta Alta con un sabor amargo. "Lamentablemente no terminó bien, pero creo que nosotros hicimos lo que pudimos. Haber cumplido nuestro deber nos llena de satisfacción. Estuve en el lugar al que me mandaron, no lo elegí, me designaron, ahí estuve y di lo que pude de mí". Desde hace unos 10 años, Torino y otros veteranos de Quines, San Francisco y el paraje San Miguel organizan una vigilia cada 2 de abril, un acto de memoria que empezó reuniendo solo a familiares y del que hoy participan vecinos de varias localidades del norte de San Luis e incluso de la provincia de La Rioja. "A su vez también visitamos escuelas y aprovechamos para llevarles ropa, les regalamos remeras con las Islas Malvinas y les explicamos. Malvinizamos realmente, para los chicos especialmente. Para que quede en ellos la historia, ellos la van a llevar adelante. Vamos a decir que Malvinas es Argentina y que hubo gente que luchó allí y que tenemos héroes que quedaron en Malvinas, que dieron la vida por esa tierra". Sobre su legado, dice que le gustaría que fuera "para la familia y también para la sociedad. Para que todo el mundo sepa qué fue Malvinas, qué se hizo, que son y serán por siempre argentinas".


GALERÍA DE IMÁGENES

Abanderado en el acto del día 2 de abril de 2014

 
Junto a su esposa posan en el monolito de la Plazoleta Malvinas Argentinas ubicada en el Barrio Norte de Quines.

Foto: Prensa Quines
En el despacho municipal recibe de la bandera y el escudo de Quines que llevará a Malvinas y los obsequios que el Intendente, Sr. Julio Gómez le entrega.
Foto: ANSL
En el acto desarrollado en Terrazas del Portezuelo.
Foto: ANSL
Foto: ANSL
Con su familia y la compañía del intendente de Quines y su Sra. esposa.
Foto: ANSL
Foto: ANSL
Domingo Torino, Julio Gómez y José Ojeda.
Foto: ANSL
El Sr. Gobernador, Cdor. Claudio Poggi saluda a Domingo minutos antes de viajar.
Foto: ANSL
Foto: ANSL
Domingo le hace entrega de un hermoso obsequio en madera que tan bien representa a nuestra localidad.
Se trata de un queso torneado en algarrobo y grabado. 
Se llama queso a dos fuentes de madera que al cerrarse toman la forma de un queso criollo y en su interior contiene seis platos también de madera.
Foto: ANSL
Foto: ANSL
Foto: ANSL
Al subir al colectivo saluda a las autoridades que lo despiden.





Foto: ANSL
Foto: ANSL
Foto: ANSL
 Acto en Terrazas del Portezuelo. José como presidente del Centro de Ex Combatientes está al lado del Sr. Gobernador.
Foto: ANSL
Contingente de Veteranos de Guerra. Destino: Malvinas.





El sábado 8 de noviembre de 2014 aterrizaron en Puerto Argentino y los días siguientes, en un par de camionetas visitando diferentes puntos del territorio como los puertos de San Carlos y Howard, Pradera del Ganso, Monte Kent, Bahía Fox y el cementerio de Darwin, donde permanecen las 649 cruces de los héroes argentinos.
 Primera vista de Puerto Argentino.
























Ayer (1982) y hoy (2014) en la misma calle.
Al ver el cartel, inmediatamente se acordó de la foto superior.










 Con el Sr. Mario Pérez que fue con el contingente para hacer las entrevistas y notas para Canal 13 de San Luis y Radio Digital.

  En los restos de un helicóptero argentino caído en combate.








Foto grupal del contingente antes de subir al vuelo que los llevó a Malvinas.

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